El presidente de la comisión de Agricultura y Ganadería, el tucumano Juan Casañas (UCR), conducirá la última sesión de diputados el próximo jueves al mediodía cuando se reúnan los legisladores para tratar un temario no definido aún, pero que será en parte la excusa para una despedida.
Casañas también dejará la presidencia -hasta la elección de las nuevas autoridades- la que asumió este año cuando la recibió a su vez de manos del formoseño Ricardo Buryaile, también integrante del bloque radical, quien había llegado a ocuparla a comienzos de 2010.
No fueron tiempos sencillos para los denominados “agrodiputados” por su origen gremial en las entidades agropecuarias luego del conflicto por la 125 en 2008. El oficialismo, al igual que lo que sucedió en la Cámara, aún sin contar con la mayoría, pudo sortear la disparidad numérica que tras las elecciones de 2009 percibía con incertidumbre.
Pero la falta de cohesión entre los bloques de la oposición -de los que no fueron ajenos los diputados provenientes del campo- fue la clave para que el kirchnerismo lograra atravesar sin sobresaltos los dos periodos parlamentarios sin la mayoría automática a la que se había acostumbrado.
El caso es que este jueves son varios los diputados que dejarán la comisión. Una de ellas, la santafecina Susana García (CC), una de las más antiguas integrantes de Agricultura luego de haber renovado su banca en dos oportunidades, fue vocal de la comisión durante los ocho años de mandato.
También dejará la comisión por cumplirse el mandato en diciembre el entrerriano Lisandro Viale, presidente del bloque socialista en la Cámara. Productor, ingeniero agrónomo, y autor de proyectos que lo llevaron a enfrentamientos o debates encontrados con las entidades del agro por propuestas más progresistas que las de la mayoría de las entidades.
Sus propuestas para reemplazar a la Oncca o establecer un nuevo esquema de derechos de exportación segmentadas -y no rebajadas para los de mayor escala- posiblemente sean retomadas por su reemplazante natural en la comisión cuando asuma la banca, el federado Omar Barchetta.
Otro que deberá partir, pero porque no logró los votos suficientes para renovar el mandato es el diputado macrista Christian Gribaudo, candidato en la lista del duhaldismo pero en un lugar relegado.
En los años de mayor conflicto con el sector (2008/2009) el diputado bonaerense fue vicepresidente primero de la Comisión, y llegó a crear un espacio paralelo para el sector al que se denominó “Mesa de Consenso Agropecuario” (MCA).
Desde ese lugar informal, Gribaudo buscó aglutinar al arco opositor post voto “no positivo” de Cobos donde tuvieron su protagonismo las entidades de la Mesa de Enlace y que sirvió también de vidriera para futuros candidatos a diputados de las entidades.
Pero la MCA se diluyó tras la derrota electoral en las legislativas de 2009, cuando al asumir los nuevos legisladores el autodenominado “grupo A” asumió el control de agricultura con la presidencia incluida.
Del oficialismo, dejarán el lugar en agricultura y por distintas razones la secretaria parlamentaria del bloque, Patricia Fadel, y el santafecino Alejandro Rossi, ambos concluyen su mandato en diciembre y no renovaron la banca.
También la formoseña Graciela De La Rosa quien en diciembre asumirá la banca como senadora nacional por su provincia, y que posiblemente integre la Comisión de Agricultura en la Cámara alta.
Pero a tono con la despedida de este jueves, Casañas aspira a dar salida a un proyecto de reciente presentación que crea un “aporte” obligatorio para todos los productores con el fin de conseguir recursos destinados a la CRA, SRA, FAA, y Coninagro no menor a los 130 millones de pesos anuales.
“Lo bueno del proyecto”, apuntó un productor bonaerense asiduo visitante a las reuniones parlamentarias en diálogo con El Enfiteuta, “es que el productor puede elegir a qué entidad girar el aporte porque no todos los productores están de acuerdo con financiar a las cuatro por igual”.
La necesidad de crear un aporte compulsivo del productor del 2 por mil sobre el valor bruto de venta de los productos agropecuarios se basa en que las entidades carecen de recursos. “Hacer política es caro” fue el muro de la realidad con el que chocó buena parte de la dirigencia gremial de 2008 a esta parte.
Señala Casañas que para defender el interés de los productores, así como acciones privadas de asesoramiento y apoyo las “Entidades requieren de métodos de financiamiento modernos, que les permitan auto solventarse con los recursos propios de la actividad agropecuaria”.
Fuente: El Enfiteuta
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