En diálogo con ABC Color, el productor dijo que prepara su terreno con la siembra de lo que le servirá de abono verde, como el nabo forrajero, avena negra, y lupino, entre otors. Varios de ellos sirven de nutrientes, fijador de nitrógeno y de cobertura para mantener la humedad.
Sostuvo que en el tema del abono verde se precisa de perseverancia y que posteriormente hasta los trabajos resultan más livianos, y llegan los buenos resultados.
Como ejemplo mencionó que en el caso de la mandioca, mediante la siembra directa, el agricultor necesita extraer solo una planta por día, que puede utilizar para el consumo familiar y alimentos de los animales, y explicó que en las fincas pobres sin nutrientes, se precisa hasta más de 15 plantas por día para cubrir las necesidades.
También, Samaniego comentó que “en otra época cultivaba una hectárea de mandioca y que con la siembra directa redujo a 9 liños en forma anual, pero que el rendimiento quintuplica y además ni siquiera precisa de carpidas".
Como otro punto favorable de la siembra directa, el productor dijo que con la modalidad de referencia, ni en época de sequía la tierra es dura, por lo que las raíces se extraen íntegramente con el menor esfuerzo.
Por otra parte, Samanisego comentó que la gente descuida y desgasta su tierra, y exige máxima producción en poco tiempo, y que él primeramente alimenta la tierra para luego recibir lo suficiente de ella.
“El Estado ya debe dejar de gastar en proyectos improductivos. Si realmente pretende optimizar la producción, debe alentar y ayudar a la siembra directa. Debería dejar de distribuir migajas, enseñar a pescar y no regalar pescado”, dijo Samaniego, y aseguró que la buena producción entusiasma y que si sus colegas agricultores implementan disminuirá el desarraigo de las familias.
Nea Rural
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