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Puja por los ingresos / Sin definición oficial Actualidad

El proyecto de ganancias lograría mejoras salariales del 1,5 al 3%

Como efecto de los cambios posibles, dejarían de pagar el impuesto quienes tienen un salario promedio mensual, neto de aportes a la seguridad social, de entre $ 4015 y $ 5000, en el caso de asalariados sin cargas de familia.
30/03/2010 19:36 hs

En caso de aprobarse, el proyecto de ley para elevar el ingreso mínimo a partir del cual se paga el impuesto a las ganancias provocaría mejoras en los salarios de entre un 1,5 y un 3%, en comparación con los montos que llegarían a los bolsillos de los empleados si se mantuviera el esquema actual. La reforma que la CGT quiere instalar en la agenda, evitaría que el fisco se quede con parte de los aumentos que intentan recomponer los salarios frente a la inflación. En la práctica, cuando suben los sueldos y no se ajustan las cifras que determinan el pago del impuesto, crece la presión fiscal.

Como efecto de los cambios posibles, dejarían de pagar el impuesto quienes tienen un salario promedio mensual, neto de aportes a la seguridad social, de entre $ 4015 y $ 5000, en el caso de asalariados sin cargas de familia. Y lo mismo ocurriría con los que ganan entre $ 5554 y $ 6846 si tienen cónyuge y dos hijos a cargo.

Pero, además, como el texto prevé una suba de la alícuota para quienes tienen sueldos más altos, se produciría un aumento de la carga impositiva para los empleados que perciban más de $ 25.150 netos al mes.

Se trata, en todos los casos, de montos promedio. El impuesto se calcula, en rigor, teniendo en cuenta los ingresos que se van acumulando durante todo el año, y se incluyen todos los conceptos pagados por la empresa, sean de carácter remunerativo o no. Al monto total neto de descuentos, se le deduce una cifra no imponible, que pasaría de $ 52.200 a $ 65.000. Si el empleado tiene familiares a su cargo también se descuentan sumas por ellos: la deducción por cónyuge pasaría de $ 10.000 a $ 12.000 y el descuento por cada hijo menor de edad, de $ 5000 a $ 6000.

La cifra que resulta de restarle las deducciones al sueldo anual neto es el ingreso sobre el que se calcula el impuesto, según un esquema que combina sumas fijas y alícuotas que se elevan según el rango de ingresos.

Los casos

Por ejemplo, para un empleado sin ninguna carga de familia con un salario neto de $ 5000, los cambios le permitirían dejar de tributar por año $ 1292 (un promedio de $ 107 mensuales), lo que le reportaría un 2,03% más de dinero en su bolsillo. Suponiendo un salario de $ 10.000, el impuesto se reduciría en $ 3456 anuales, un 3,03% del ingreso.

Si el asalariado de $ 10.000 es casado y con dos hijos a su cargo, el impuesto bajaría en $ 3864, y llegaría un 3,24% más al bolsillo.

Si con esas cargas de familia se perciben $ 17.500, el efecto sería una mejora del 1,6%, ya que el impuesto pasaría de $ 52.299,99 a $ 48.900 al año. En ese nivel de ingresos ya se aplicaría un alza de la alícuota, del 35 al 40% sobre el monto que resulta de restarle $ 120.000 al ingreso imponible (descontadas las deducciones). En el ejemplo citado, y dada la suba de las deducciones, eso no impediría que el efecto siguiera siendo positivo.

En cambio, en un sueldo de $ 30.000 ya se produciría un alza del pago exigido, que pasaría de $ 97.730 a $ 100.900 anuales, en el caso de un empleado con cargas de familia, lo que significaría una caída del 1,1% del ingreso de bolsillo: $ 3170 menos.

La Nación

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