La conclusión del 18° Congreso Mundial de la Carne, que se lleva a cabo en la Rural de Palermo, fue contundente: el mundo necesita carne y la Argentina es uno de los países con mejores condiciones para proveérsela. Claro que, con las políticas agropecuarias del Gobierno, ninguno de los especialistas aquí convocados cree que el país esté en condiciones de aprovechar la oportunidad que ofrece la carne vacuna.
La conclusión del 18° Congreso Mundial de la Carne, que se lleva a cabo en la Rural de Palermo, fue contundente: el mundo necesita carne y la Argentina es uno de los países con mejores condiciones para proveérsela. Claro que, con las políticas agropecuarias del Gobierno, ninguno de los especialistas aquí convocados cree que el país esté en condiciones de aprovechar la oportunidad que ofrece la carne vacuna.
Según el consultor Richard Brown, el comercio global de carne crecerá porque los grandes países importadores necesitan aumentar el consumo. En este contexto, precisaron los expertos , con sus restricciones a las exportaciones cárnicas el país está desaprovechando una oportunidad de oro. "En la Argentina hay una clara política en contra de la ganadería. Esta no puede durar mucho tiempo más, so pena de liquidar la producción. El país necesita corregir este rumbo inmediatamente para crecer y responder a la demanda de carne del mundo", dijo Marcos Pratini de Moraes, ex ministro de Agricultura de Brasil.
Para el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Manuel Lussich, que la ganadería local pueda insertarse en el ascendente mercado mundial depende de la decisión de los Kirchner. "Si cesa la intervención del Gobierno, el país puede retomar el sendero del crecimiento, exportando y proveyendo al mercado interno. Uruguay exporta y no sacrificó el consumo doméstico. Pero si la gente no está dispuesta a pagar más cuando la carne escasea por cuestiones estacionales, la producción entra en una curva de caída sin fin, como pasó acá", dijo Lussich.
Niveles de faena
Por su lado, Jerry O´Callaghan, director financiero de JBS Estados Unidos, dio un panorama complicado para la cadena de la carne en la Argentina. "Hubo una reducción del stock que repercutió en los niveles de faena. Esto obligó a nuestra empresa a ajustar la producción y a suspender la actividad temporariamente en algunas plantas. Pero no pensamos dejar el país, porque creemos que tiene un potencial enorme. Creemos que el día en que haya incentivos y una política de apoyo al sector se puede tener 60 millones de cabezas fácilmente", acotó el directivo de JBS.
El que no compartió estas opiniones fue el secretario de Agricultura, Lorenzo Basso, el primer disertante de la mañana de ayer. "Vamos a incrementar la producción de alimentos en los próximos años, y si mantenemos el consumo de carne vamos a incrementar los saldos exportables. Pero el problema no es sólo tener más vientres, sino tener más eficiencia", dijo Basso.
En los pasillos del congreso, la política agropecuaria de los Kirchner, que restringió las exportaciones, es tomada en solfa por algunos. "¿Saben cuál es la política que aplicó Brasil para aumentar su producción? La política de los Kirchner", es el chiste que repitieron los asistentes.
Hasta Guillermo Nielsen, embajador argentino en Alemania, se permitió lamentarse la pérdida del lugar del país en el concierto de los grandes exportadores. "En el último ciclo Hilton, el país incumplió con la cuota por primera vez en la historia. Y cuando se cerraron las exportaciones, el mercado reaccionó rápido y fue a buscar carne a Chile y a Nueva Zelanda", recordó.
Más allá de las bromas, otro tema de debate entre los asistentes fue cuánto demorará la ganadería local en recuperarse y participar de la fiesta de los precios internacionales.
"A la ganadería le va a llevar de 7 a 10 años retomar el rumbo. El precio no es la única variable que decide la recuperación. Yo no veo una tendencia aún de los empresarios para recomponer stock. Y con esta política no se sale del atolladero. Se necesita previsibilidad y luego mejorar las tecnologías de producción", dijo Dardo Chiesa, presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva).
Los presidentes de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, y de la Cámara del Comercio y la Industria de Carnes (Ciccra), Miguel Schiariti, coincidieron en su pronóstico: la ganadería tomará la senda de la recuperación si y sólo si se produce la salida de los Kirchner, a fines de 2011. "A partir de allí, y pasados 4 o 5 años, la actividad recuperará su brillo", previeron.
El cambio de gobierno y con él un posible cambio de rumbo en las políticas para el campo, es la mayor esperanza que albergaron los presentes. "Para que la ganadería vuelva a ser lo que era es casi condición necesaria que salgan de escena Guillermo Moreno y la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca)", resumió Arturo Llavallol, presidente de la Oficina Permanente Internacional de la Carne (OPIC).
La Nación
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