Alfredo Cirillo, del INTA Pergamino, dijo que "el maíz es uno de los cultivos extensivos típicos de nuestra región que más sufre las variaciones del ambiente, tiene un alto potencial, pero a la vez es muy sensible y estará expuesto en algún momento a deficiencias hídricas y temperaturas extremas".
Para aumentar la producción, el experto explicó que hay distintas opciones. "O sembramos más superficie, aumentamos los rendimientos por superficie, o ambas", dijo. "En el primer caso, uno puede aumentar dedicando a maíz y no a otro cultivo; allí tienen los problemas económicos-financieros que hacen más favorables un cultivo u otro", continuó en diálogo con Radio Colonia. "La otra manera es agregar más tierras a la producción, que no son tan aptas". La tercera alternativa es "incrementar la cantidad de cultivos por año en la misma superficie".
Cirillo le dijo a Ondas de Campo que las dos últimas implican "que esos maíces estén expuestos a situaciones menos favorables, como limitación de recursos y temperaturas extremas...la decisión de una inversión importante para compensar esas carencias son el resultado de un análisis económico. Si el potencial no le permite alcanzar los techos de rendimiento, quizá no lo aplique". Las zonas menos productivas están asociadas con un paquete más limitado.
Los efectos del estrés en el cultivo es de una gran pérdida de rendimiento. "Cualquiera de ellos afectan la expansión de los tejidos vegetales; si esto se prolonga, afectará el tamaño de esa área de hojas que son responsables de la captura de luz; si el estrés se hace intenso, se afecta en cómo convierte la luz en masa vegetal. Esto será mucho más severo cuando ocurra en etapas críticas para el rendimiento", dijo el experto de la estación Pergamino del Inta. Por ello, considero necesario "aumentar el conocimiento de cuáles son estas respuestas para poder manejarlas".
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