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El Gobierno no acepta tocar las polémicas retenciones móviles

La primera reacción tras el emplazamiento del campo y el fin de la tregua fue de dureza. El aumento de las retenciones a la exportación de granos fue el detonante del paro rural. La corrección de esa medida sería clave para superar la crisis.
04/05/2008 00:00 hs

Esto supo ayer LA NACION entre funcionarios que mantuvieron contacto con El Calafate, donde está el matrimonio presidencial, y con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, encargado de dialogar con el agro.

La primera reacción oficial tras el emplazamiento del campo y el fin de la tregua fue de dureza. El aumento de las retenciones a la exportación de granos fue el detonante del paro rural de 21 días. La corrección de esa medida sería clave para superar la crisis.

"El martes no va a haber correcciones en las retenciones. Sólo se podría discutir después del 25 de mayo", dijo ayer un allegado a Alberto Fernández, que curiosamente era hasta anteayer el funcionario más dialoguista y más proclive a considerar "correcciones" a la resolución anunciada el 11 de marzo por el ex ministro de Economía Martín Lousteau.

Incluso, Fernández les había prometido el miércoles pasado a los dirigentes de las cuatro entidades del agro que en la reunión prevista para pasado mañana discutiría con ellos las "condiciones de exportabilidad", en referencia a las retenciones.

En ese punto, su postura parece alinearse ahora con la rigidez del ex presidente Néstor Kirchner.

"El martes no le vamos a dar nada. La pulseada recién empieza", dijo ayer a LA NACION un funcionario kirchnerista a ultranza que tuvo contactos con El Calafate. Allí, Kirchner se recluyó con su esposa, la presidenta Cristina Kirchner, su hombre de confianza Rudy Ulloa Igor y los secretarios privados del matrimonio. No viajaron a esa localidad de Santa Cruz ni Alberto Fernández, debilitado políticamente ante el entorno de Kirchner por la crisis rural, ni el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, cuyo traslado se analizó durante la semana.

Kirchner parece haberle impuesto a Fernández su dureza para negociar con el agro. Ordenó dilatar el conflicto para desgastar y dividir al campo. Por un lado, lo quiere sometido y humillado para discutir en "posición de fuerza". Por otro, dijo en El Calafate, según fuentes del oficialismo: "El agro no podrá resistir el paro en el tiempo, porque no obtendrá beneficios económicos; es un mal negocio".

Estrategia dilatoria

"No veo la solución el martes. Seguro que no", confió ayer resignado un funcionario dialoguista.

En su entorno, el propio Fernández dice ahora que previamente quiere avanzar en la instrumentación aún no concretada de los acuerdos por la carne y el trigo, firmados por él mismo el miércoles con el campo. Además, le propondrá al agro armar la "mesa de políticas agropecuarias", con el ministro de Economía, Carlos Fernández, y avanzar en un plan integral para el sector con la idea de anunciarlo sólo el 25 de mayo, como parte del denominado pacto social del Bicentenario. "Pero las modificaciones a las retenciones, si se discuten, se discutirán después del 25 de mayo", dijo un allegado a Fernández.

Hay un cambio de planes y una estrategia dilatoria. Fernández hablaba antes de "anunciar" las correcciones a las retenciones el 25 de mayo; ahora habla de "negociarlas" luego de la fecha patria, cuando se pretende formular un relanzamiento de la gestión.

¿Por qué no se instrumentaron los acuerdos de carne que se firmaron el miércoles? Cerca de Alberto Fernández dicen que "eso está al salir, pero antes hay que verificar que se respeten los precios tope de los 13 cortes populares". Es el mismo argumento del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el soldado de Kirchner para dilatar, dividir y desgastar.

Incluso, el jefe de Gabinete no descarta que si el agro corta las rutas o sube el tono de la protesta "todos esos acuerdos vuelvan para atrás".

Si no se abre pasado mañana la discusión por las retenciones, los productores rurales amenazan con endurecerse al día siguiente. "Hay que ver. No son las retenciones su único interés. Está la carne, el trigo... Allí se verá si los ruralistas mantienen su predisposición al diálogo", se atajan en la Jefatura de Gabinete.

Con este alineamiento, tras varias peleas, Alberto Fernández se acercó a Kirchner. En el Sur, bromeaban ayer: "Alberto es el mejor celular de Néstor, pero se quedó sin pilas". Hasta Kirchner festejó la broma, pero por ahora piensa mantenerlo en el gabinete de su esposa, al menos que una crisis lo traslade a otro cargo.

Fuente: La Nación.

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