La tonelada de la oleaginosa para entregar en julio cerró a u$s353,94 en el mercado de granos norteamericano, tras conocerse la flexibilización del yuan
La oleaginosa para entregar entre julio del 2010 y mayo del 2011 operó con subas de entre 2,25 y 8,5 centavos de dólar por bushel.
La posición para entregar en julio de 2010 escaló 2,25 centavos, a u$s9,6325 por bushel, o u$s353,94 por tonelada (36,74 bushel). El contrato de noviembre de la nueva cosecha ganó 8,5 centavos, a u$s9,39 por bushel.
El mercado reaccionó a las noticias de un eventual cambio de política monetaria en China, que podría derivar en un incremento del poder de compra del primer demandante mundial de soja.
El clima cálido y seco que se registra tanto en el delta del sudeste estadounidense como en noreste de China también aportó a la tendencia. El USDA confirmó ventas de 120.000 toneladas de soja estadounidense a China.
Los precios del trigo y el maíz bajaron el lunes en el mercado a término de Chicago y subió el de la soja, tras haber sido sostenidos por el anuncio de China, un importante importador de materias primas estadounidenses, de que flexibilizaría el tipo de cambio.
El Banco Central chino dijo el fin de semana que estaba dispuesto a continuar con la reforma de la tasa de cambio de su moneda, el yuan.
Esas declaraciones fueron interpretadas como el fin del cambio fijo yuan-dólar, aprobado en el verano boreal de 2008, y la señal de que se autorizaría nuevamente la apreciación de la moneda china.
Los operadores de los mercados agrícolas "opinaron inicialmente que esto era positivo (para los precios), porque aumentaría el poder de compra de China", y potencialmente para sus importaciones de materias primas, estimó Don Roose, de US Commdities.
"Pero al apreciar esto de más cerca, uno se da cuenta de que el cambio probablemente será muy débil para establecer una diferencia".
Según este analista, los precios del maíz cayeron debido a que el tiempo húmedo que experimentó el Medio Oeste estadounidense (centro) la semana pasada no provocó daños en los cultivos.
Las condiciones siguen siendo demasiado húmedas, en cambio, para garantizar un crecimiento óptimo de la soja en Estados Unidos y en algunas regiones de Canadá, lo que también contribuyó a elevar los precios.
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