En 2008, con las retenciones móviles, el gobierno nacional decía que estaba en juego la distribución de la renta agropecuaria entre la sociedad y los productores. Ahora pone en discusión el reparto de la renta del comercio exterior granario y toda la cadena cerealista se va alistando frente al nuevo escenario. Si bien todavía no está bien en claro cuáles serán los cambios que el gobierno intentará, ayer en la Bolsa de Rosario, el gobierno puso sobre la mesa la propuesta de una alianza con el capital nacional y las Bolsas para disputar el ingreso del comercio exterior a los grandes jugadores internacionales.
“No podemos dejar que toda la renta del comercio exterior granario quede en mano de las empresas internacionales. Y por eso vamos a impulsar que el capital nacional, tanto productores como cooperativas y acopiadores, tengan una participación más activa en el comercio internacional de granos”, dijo ayer en la Bolsa de Rosario el ministro de Agricultura de la Nación, Julián Domínguez, en el acto de remate del primer lote de soja .
“Venimos a despejar fantasmas. No hablamos de una estatización del comercio, ni de cambios que se pueden hacer por decreto. Decimos que venimos a generar las condiciones para que el capital privado nacional pueda hacerse de una mayor parte de la renta que genera el comercio exterior de granos, que hoy queda todo casi exclusivamente en manos de unas pocas empresas extranjeras”, resaltó el ministro, quien volvió a ahuyentar el fantasma de una nueva Junta Nacional de Granos que estatice el comercio cerealista.
Domínguez no dio demasiadas precisiones sobre cómo se realizarían esos cambios y no confirmó ni desmintió el rumor de que el gobierno le garantizaría por ley a las cooperativas el 30% de las exportaciones de granos contra el no más del 10% que hoy tienen. Además, hay versiones sobre armado de un esquema de financiamiento especial para empresas nacionales.
"Nadie puede por decreto darle mayor cabida al capital nacional en el comercio de granos, pero sí se pueden generar condiciones para que los productores puedan asociarse, encontrar los instrumentos de financiamiento y como Estado posibilitando la participación más activa en el comercio de granos", explicó Domínguez.
A su lado, el segundo de la cartera, Oscar Solis, le dijo a punto biz: “Se buscarán eliminar las trabas que hoy existen y generar un escenario acorde para que los operadores nacionales puedan quedarse con una parte más importante de la renta que genera el comercio exterior y que hoy sólo queda en las empresas internacionales logrando así que el capital argentino no sólo participe de la distribución de la renta que genera la producción primaria. Pero dependerá de los operadores nacionales que lo logren, no es algo que vamos a hacer por decreto”.
Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria, quien también asistió ayer al acto en la Bolsa le dijo a este medio que el rumor que llegó a sus oídos es que “los cambios a favor de las cooperativas serían por ley y no por decreto o en el marco de la creación de las unidad que reemplazará a la Oncca, como se venía diciendo”.
El subsecretario buscó dejar en claro que no habrá “caza” de exportadores, sobre todo porque esta movida aparece luego de una fuerte avanzada fiscal de la Afip sobre las exportadoras internacionales que le valió suspensiones del registro de operadores a todas las compañías extranjeras. “No vamos en contra de nadie. El negocio es muy grande, alcanza para todos y sólo queremos darle la chance a las empresas nacionales que puedan participar en él”, resaltó Solís.
“Los cambios tienen que pasar por las exportaciones de maíz y el trigo, que es donde hay menos injerencia de las exportadoras y cooperativas nacionales, ya que en soja la participación de exportadoras argentinas es mayor”, precisó Solís.
Y como, precisamente, en maíz y trigo es donde el gobierno tiene más regulado las exportaciones (con cupos asignados por empresas) es por eso que surgen las versiones de que se prepara una nueva división del negocio asignándole más permisos de despacho a las cooperativas.
Extraña paradoja del modelo económico del gobierno que ahora busca, aparentemente, morigerar la concentración de las exportaciones y repartir una renta millonaria que, denuncian, se quedan sólo los traders extranjeros cuando, precisamente, fue la regulación (con reparto de cupos por compañía) y la eliminación de la competencia que este mismo gobierno dispuso lo que generó una millonaria transferencia de recursos de la producción a la exportación.
¿Hay un verdadero intento de Agricultura de morigerar los efectos de un esquema de ROE que no comparte pero que no puede eliminar porque también sigue tallando el ala dura del gobierno, con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, como estandarte? ¿O hay un convencimiento de que las políticas de garantizar abastecimiento interno están correctas y sólo necesitan ajustes? ¿O es solo gatopardismo?
Sobre el momento de los cambios, pese a que en los últimos días parecía que eran inminentes, ayer Solís dejó trascender a directivos de la Bolsa (con quienes mantuvieron una reunión privada después del acto oficial y el coctail en la oficina del Presidencia de la entidad bursátil) que no serían antes de las elecciones presidenciales de octubre.
En esa reunión privada los directivos de la Bolsa le presentaron a Solis algunas dudas que les generan los cambios en ciernes. Por un lado, dicen, que si bien se le daría más injerencia a cooperativas y empresas nacionales y habría nuevos jugadores es más de lo mismo en el sentido que se sigue pensando en cupos de exportación direccionados (o ROE nominados). En definitiva, sigue sin aparecer la competencia de la demanda por el grano que necesita la producción argentina para obtener mejores precios, incluso sumando el riesgo de que se trabe aún más el comercio.
En público, y durante el coctail, también le llegaron inquietudes a Domínguez. Un director de la Bolsa, Mariano Grassi, le dijo al ministro que no parece factible que puede haber “exportación sin exportadores” y que pese a representar una importante empresa cerealista no tiene la estructura, la logística, el know how para convertirse en exportador.
En la misma conversación, el corredor Javier Mariscotti, le dijo a Domínguez que no se olvide del corretaje, a quien el ministro no nombró en su discurso, porque son ellos quienes le pueden sacar, peleando precios, para el productor una parte importante de la renta del exportador, le recordó que las casas de corretaje son todas pymes de capital nacional que tienen que estar en la agenda del gobierno si lo que se busca es que empresarios nacionales se queden con más parte de la renta del negocio agropecuario.
Ante esas consultas y otras similares que escuchó en hall central donde se sirvió el coctail tras el acto oficial, Domínguez siempre se preocupó en aclarar que el “todas sus propuestas de mejoras incluye al sistema de Bolsas y la necesidad de mercados fuertes” y recordar los casos de los grupos argentinos, como Los Grobo y el Tejar, que están creciendo con negocios en Brasil.
Ahora, ¿las cooperativas podrían hacer frente a un salto tan grande en materia de exportación? Para Eduardo Buzzi “es la línea que hay que transitar para que la producción nacional participe directamente de los grandes beneficios que genera la exportación”, aunque reconoció que “tal vez lo mejor podría ser que sea un aumento gradual de los cupos de mercado para que se pueda concretar y no generarse, en caso de no poder abarcar tanto tan rápido, el efecto desaliento y se termine entregando la mercadería y los permisos a los exportadores de siempre”.
Sobre el tema, el gerente general de AFA, Gualberto Di Camilo, explicó que en maíz y trigo junto con ACA deben tener el 9% de los despachos y que ellos están desde hace un año pidiendo saltar al 15%, como tiene cada exportador internacional. Aclaró que están en claramente en condiciones de cumplir ese cupo porque hay necesidad y granos de sus productores asociados, aunque no descartó que pueda haber compras puntuales, en caso de ser necesario, en la Bolsa.
Contó que hoy AFA exporta directo el 30% de los granos que mueve (el resto se lo vende a las exportadoras), por lo que podría hacer frente sin ningún problema a una mayor cuota exportadora. Y que si sólo vendieron 100 mil de las 500 mil toneladas de trigo que los molinos se comprometieron en comprarles fue porque, a raíz de los retrasos en los subsidios, la molinería dejó de hacer compras.
Además, Di Camilo dijo que AFA está en condiciones de vender directo al exterior y con llegada a los principales importadores del mundo, que vale la pena aclarar no son otros, en su mayoría, que las mismas empresas internacionales que en el país figuran como exportadores.
Con respecto al impacto en el mercado de la originación de una mayor injerencia exportadora de las cooperativas, el gerente de AFA estimó que si las cooperativas pueden exportar más directo podrán obtener un mejor precio internacional y así pagar mejor a su productor asociado generando un valor de referencia más alto para todo la oferta y no sólo los cooperativizados.
Precisamente, a los corredores les preocupa el impacto en el comercio de granos que pueden tener estos cambios. En esa línea, el Centro de Corredores se viene reuniendo con referentes a nivel nacional, como el encuentro que mantuvo el lunes con el referente económico de la Coalición Cívica, Alfonso Prat-Guy, y el líder de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados, Agustín Rossi.
“Lo importante es que si hay más cupo de exportador para las cooperativas la originación de esa mercadería se negocie en la Bolsa porque sólo con medidas que hagan más grande y competitivo el mercado será más transparente la formación de precio y mejor los valores que reciba la producción”, machaca como idea fueraza el presidente del Centro de Corredores, Gino Moretto.
En donde también hay ciertas dudas sobre las intenciones del gobierno con esta avanzada a favor del capital nacional son en los propios industriales. ¿El gobierno, o empresarios afines, no querrán también hacerse parte de esa renta que genera el comercio exterior de granos entrando directamente en las industrias?
Con el caso del Estado poniendo directores en Molinos (a raíz de que la Ansés se quedó con las acciones que tenían las AFJP en esa empresa), ¿podría haber avances sobre alguna de las otras fábricas nacionales? Y crecen los rumores de que habría cada vez más injerencia directa de allegados K a importantes empresas aceiteras nacionales. ¿Qué papel juega el financiamiento de Venezuela a inversiones que compañías nacionales están llevando a cabo?
Fuente: Punto Biz - Mariano Galíndez
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