Mientras la dirigencia agropecuaria nacional analizará hoy cómo sigue la resistencia a las medidas oficiales, y apunta todos sus esfuerzos en una resolución por vía judicial, las bases rurales permanecerán en las rutas al menos hasta el viernes, para reforzar su reclamo por modificaciones drásticas a la política agraria y por cambios en las retenciones móviles.
El Plan De Vido, lanzado el lunes por la presidenta Cristina Fernández para sumar voluntades y aislar políticamente al campo, desató una pelea por los fondos y la desconfianza de la población y no desalentó la protesta. El Gobierno también tuvo un revés en la Justicia, por la decisión de la Corte de tratar el pedido de inconstitucionalidad de las retenciones que presentó la administración puntana de Alberto Rodríguez Saá.
La dirigencia rural definirá hoy en ese marco la continuidad de la protesta en las rutas y pueblos del interior, con la mayor fortaleza posible.
No obstante, no estaba decidida la convocatoria formal a un nuevo paro que en los hechos está sucediendo porque casi no existe comercio de granos y de hacienda.
La mezcla de bronca e incertidumbre que invade a los productores, en estos más de 90 días de conflicto, los llevó a vender lo mínimo indispensable. Más, desde que los transportistas de granos resolvieran bloquear las rutas paradójicamente en demanda a que el Gobierno y el agro solucionen sus diferencias a todo camión, lo que se endureció desde esta medianoche.
"Los bloqueos de los transportistas son entendibles, pero llevaron a que no se comercie ganado ni cereales porque no hay precios", comentó a El Cronista el vicepresidente de Confederaciones Rurales (CRA), Ricardo Buryaile.
En el caso de los cereales, los recintos de negociaciones continuaban ayer muy lejos de la actividad normal para esta época del año, mientras los mercados a futuros prorrogaron hasta principios de julio los plazos para la entrega de los granos de la posición mayo, que en situaciones normales los productores completan en los primeros días de junio.
El presidente de la combativa Carbap, Pedro Apaolaza, graficó: "en el mercado de granos, los precios que se ofrecen son muy bajos, mientras en los remates de hacienda, se quiere pagar $ 2,80 por kilo el ternero", una categoría cuyo precio oscilaba en las últimas semanas entre los $ 3,80 y $ 4 el kilo vivo.
"No hay compradores, porque tienen temores de que los piquetes de transportistas frenen la hacienda por muchas horas. Entonces los que se animan a comprar, ofrecen precios irrisorios, que no convencen a nadie. Los productores están sin plata", sostuvo Apaolaza.
Omar Barchetta, dirigente de Federación Agraria (FAA), hizo su propia lectura de la negativa de los agricultores a vender su cereal o soja. "Es por la incertidumbre generalizada, los bajos precios que se ofrecen y los altos costos de fertilizantes e insumos", planteó.
Por eso, las bases siguen apostadas al costado de las rutas y ayer había varias decenas de campamentos y algunos cortes intermitentes en distintos puntos de la zona núcleo agropecuario.
Incidentes en la ruta
En tanto, en medio de una asamblea que piloteaba anoche Alfredo De Ángeli, dirigente de FAA, se produjo un incidente. Un comerciante turístico entrerriano se quejó por el perjuicio que le produce la protesta agraria y golpeó a uno de los ruralistas. Tras unos minutos de confusión, De Ángeli retomó la palabra y exhortó a los productores a no caer en las provocaciones de "infiltrados" y a mantener la calma. "Sigamos no comercializando granos, mantengámonos en la ruta, esperemos lo que dice la comisión de enlace y le dejamos claro al Gobierno que de retenciones vamos a seguir hablando", lanzó.
Fuente: El Cronista