Curiosidades de la historia. En 1973 se decía que había un antes y un después del 11 de marzo. Ese día, la fórmula peronista de Héctor Cámpora y Vicente Solano Lima se imponía con casi 50 por ciento de los votos al binomio radical que formaron Raúl Balbín y Eduardo Gamond (21,3 por ciento).
Después de 35 años, el 11 de marzo que seguramente tiene una alta carga simbólica para el matrimonio Kirchner se transformó en otra bisagra, cuyos efectos sacudieron el contexto económico y político del país.
Esa tarde de hace casi un año, al joven ex ministro de Economía Martín Lousteau le tocó encabezar el anuncio que tiempo después terminaría con su efímero paso por el Gobierno nacional.
"Se instala un esquema de retenciones móviles que se ajustan automáticamente. Esto da un marco de previsibilidad al sector", dijo. El sistema elevaba a 44,1 por ciento el tributo a la soja y a 39,1 por ciento el del girasol, mientras que bajaba el impuesto para trigo y maíz. Estaba pensado para que durase cuatro años. Al final, fueron cuatro meses y ocho días.
Hasta la foto de aquella jornada habla por sí sola: un año después, además de Lousteau, tampoco siguen en el Gobierno Javier de Urquiza (ex secretario de Agricultura) y Gastón Rossi (ex secretario de Política Económica), quienes acompañaron al ex ministro durante el anuncio.
Efectos. Más allá de los clásicos elementos objetivos que interactúan en la oferta agrícola (tierra, clima, rentabilidad, tecnología y crédito), Daniel Miró, de la consultora Nóvitas SA, suele decir que hay un factor subjetivo que también pesa: el entusiasmo, un rasgo del capital social herido por la resolución 125.
Marcos Rodrigué es uno de los productores más grandes de Córdoba. Al frente del grupo La Redención-Sofro, produce 50 mil hectáreas alquiladas en distintas zonas del país. Y cree que, a un año de la polémica resolución, el problema más grave es que "se quebró la confianza de los productores".
José Genta trabaja sólo el 0,7 por ciento de la superficie que explota Rodrigué. Es un pequeño productor de Almafuerte que alquila 350 hectáreas. Y sin embargo opina igual: "Lo peor es que el panorama no se ve bueno. Si bien ahora se habla de un acercamiento, lo más complicado es restaurar la confianza".
Claro que, por una cuestión de escala, Genta sufrió un impacto mayor. "No pude aplicar el paquete tecnológico por la baja de precios y altos valores de los insumos. El desánimo que tenemos influye mucho. Este Gobierno se metió en algo que no conoce", dijo.
Rodrigué, en cambio, pudo mantener la apuesta tecnológica, pero ahora no descarta achicarse en la nueva campaña. "El negocio está feo y las retenciones impactan en la rentabilidad. Yo estoy de acuerdo con un esquema móvil siempre que no supere el 25 ó 30 por ciento", dijo.
El productor, que también es intendente de Inriville, aseguró que en esa localidad del departamento Marcos Juárez, la región agronómica más rica de la provincia, "no se vende prácticamente nada, ni autos ni maquinaria ; no hay movimiento comercial", asevera Rodrigué.
En este marco, cabe destacar el efecto "cascada" que esta situación provocó en el resto de la actividad, sobre todo en rubros como inmobiliarias, comercio y automotores.
Una suma que resta. En el último año, la suma de varios elementos ha dejado un saldo negativo. Además de la retracción que provocó la resolución 125 cayeron los insumos y la superficie con cereales, también bajaron los precios internacionales y la sequía castigó sin piedad a varias regiones.
El peor anticipo de ese resultado ya lo mostró el trigo, que en Córdoba apenas superó los 910 mil toneladas, 70 por ciento menos que en la campaña anterior y es la cosecha más baja de los últimos 11 años. La expectativa no es buena para el maíz y sólo la soja mantiene algo de esperanza entre los granos, sin olvidar al maní, núcleo de una de las economías regionales más fuertes del sur provincial.
"El sector está peor, básicamente, por la caída de precios internacionales, que no fue copiada por los altos derechos de exportación. También subieron los costos e influyeron el clima y las condiciones desfavorables de la economía local", indicó Juan Manuel Garzón, del Ieral de la Fundación Mediterránea.
El economista calcula que la producción de la campaña 2008/2009 caería de tres a cinco millones de toneladas en Córdoba, por lo que rondaría los 19,5 millones de toneladas. Aun así, el volumen aportaría de 1.300 millones de dólares en concepto de retenciones, 30 por ciento menos que en el ciclo pasado.
"El problema más grave es que el sector está totalmente descapitalizado, queda poco resto para la campaña 2009/2010 y los inversores que entraron a última hora, se irán", opinó el economista Jorge Ingaramo, especializado en agroindustria.
Fuente: Daniel Alonso, Horacio Serafini y Viviana Mariño - La Voz del Interior
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