
La Bolsa de Cereales de Córdoba destaca una recuperación de la oferta y demanda de créditos bancarios para el sector privado, en la que el sector agropecuario está siendo protagonista. A grandes rasgos, el reporte toma en cuenta datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y resume que entre los sectores “agricultura, ganadería, caza y silvicultura” y “elaboración de alimentos y bebidas”, captaron el año pasado casi $ 10.800 millones en financiamiento a través de los bancos. Esto significa el 16% del total de los préstamos otorgados, cuando el promedio histórico se ubica en un 11%.
A nivel intra provincial, considerando el dinero prestado por cada provincia para el sector de agricultura, ganadería, caza y silvicultura en el 2024, La Pampa es la que más dinero destinó a dicha actividad con el 32,2% de participación según el total provincial. En segundo puesto, con el 25,4% se posicionó Córdoba, seguido por Entre Ríos con el 23% y Chaco con el 22,8%.
De esta manera, consignan desde el sitio Infocampo, si bien los datos corresponden a 2024, parecen confirmar lo que se vio en Expoagro y que mencionaron numerosos gerentes bancarios sobre que las entidades, ahora que no están obligadas a prestarle casi toda su cartera al Estado para sostener el Tesoro, pueden dedicarse a ofrecer más financiamiento para personas y empresas.
En principio, el informe de la Bolsa cordobesa hace foco en que el sistema bancario tiene una baja participación en la economía.
Si se relaciona el volumen de préstamos con el Producto Bruto Interno (PBI), por ejemplo, en Argentina es apenas 9,5%, cuando en los países de América del Sur el promedio es 52%; y en naciones avanzadas como Estados Unidos, Suiza, Japón y China, se ubica en 175%.
“El hecho de que Argentina presente un bajo ratio préstamos/PBI se debe al hecho de que los bancos preferían prestarle al Estado en lugar del sector privado, ya que otorgaba una tasa libre de riesgos superior a la que podían obtener si las entidades financieras prestaban a los agentes privados”, aclara con contundencia el documento.
Sin embargo, en el último año, a partir del cambio de modelo económico y la reducción del déficit fiscal, el Estado dejó de ser una aspiradora del dinero bancario y los bancos no tienen otra alternativa que buscar aumentar la cantidad de préstamos al sector privado para asegurar su rentabilidad o, como dijo a Infocampo uno de los directores ejecutivos de Banco Galicia “los bancos tenemos que volver a trabajar de bancos”.
Lo que resta para que el financiamiento tenga un impulso aún mayor es reducir la carga de impuestos distorsivos que hay sobre la actividad crediticia y que terminan encareciendo el costo de otorgamiento, por lo que los bancos trasladan ese costo a los tomadores de préstamos.
Algunos de los gravámenes son impuestos al valor agregado (IVA), impuesto a los débitos y créditos bancarios (IDCB), impuesto provincial de sellos (IS), impuesto provincial sobre los ingresos brutos (IIBB) y, dependiendo de cada municipio, una tasa por inspección de seguridad e higiene.
Como se mencionó anteriormente, el crédito bancario al sector privado en Argentina es pequeño ya que, en promedio, los préstamos representan el 9% del producto bruto interno, con máximos de 12,3% en agosto y septiembre de 2013 y mínimos de participación del 4% en abril de 2024.
Pero dentro de esa película, la foto positiva es que precisamente ese piso de abril del año pasado marca el inicio de una fase de recuperación de la participación de los préstamos en el PBI, que alcanzó el 7,5% en febrero de 2025, acumulando así diez meses de crecimiento.
Al mirar esta serie larga y separar los préstamos de entidades financieras según actividad económica, en promedio, las personas físicas en relación de dependencia laboral son las principales receptoras con el 28% de participación en el total, seguido por los servicios con el 26% y la industria manufacturera con el 17% de intervención. La actividad primaria se ubica en cuarto lugar con el 11% de participación promedio.
“El resto de las actividades participan menos de un 10%, como el comercio (9%), la construcción (3%), el sector electricidad, gas y agua (2%) y otros (4%). Lo anterior implica que el principal destino de los créditos es para consumo y no para actividades productivas”, subraya el estudio.
Ya posando el foco en 2024, la participación de las personas físicas en relación de dependencia laboral se posicionó en primer puesto, en línea con el promedio (27,7%), pero tres puntos porcentuales por debajo del año 2023.
Mientras que el segundo puesto lo obtuvo la industria manufacturera con el 18,7% de participación, dejando en tercer lugar a los servicios (17,6%), siendo que en 2023 la situación era a la inversa.
En tanto, “la producción primaria se mantuvo en línea respecto al año previo, ubicándose en 15,5% de participación y por sobre el promedio histórico del 11%, pero manteniendo el cuarto puesto en cuanto a actividades financiadas por los bancos”, añade el informe.
Puntualmente, en el transcurso del año pasado se movilizaron $10.791 millones entre el sector de agricultura, ganadería, caza y silvicultura y el sector de elaboración de productos alimenticios y bebidas, que significó el 16% del dinero prestado a nivel nacional.
A pesar de que todas las provincias son receptoras de préstamos, el 80% del dinero concedido se divide en cuatro zonas: Capital Federal tiene el 25%, seguido por la provincia de Buenos Aires con el 24% de participación en el total; en tercer lugar, se posiciona Córdoba con el 17%; y en cuarto lugar Santa Fe, con el 13% del dinero prestado.
En el sector de elaboración de productos alimenticios y bebidas, Misiones destinó el 23% de su capacidad crediticia, configurándose por lejos como la principal provincia que destina recursos económicos a esta actividad, seguida por Río Negro que destina el 12% del dinero y Tucumán y Mendoza con el 11% cada una.
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