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MERCADOS

Definen que el pecán expresa a una economía regional en expansión

17/03/2026 10:41 hs

La nuez Pecán es un fruto seco de alto valor económico, con una demanda mundial creciente para la alimentación humana por sus propiedades nutraceúticas. De acuerdo a una estimación sectorial, en la Argentina hay implantadas 12.000 hectáreas de Pecán, con una producción de 3.000 toneladas de fruta. Esta producción se exporta en un 65 % a Estados Unidos, Europa, Brasil, Rusia, Medio Oriente y el Sudeste asiático.

El desarrollo del cultivo se dinamiza a partir del año 2000. Se introdujeron desde Estados Unidos variedades que se adaptaron a los diferentes ambientes productivos del país (cálidos y húmedos, cálidos y secos, y fríos). Tradicionalmente, las provincias pioneras, y con mayor superficie implantada, y volumen productivo se concentran en Entre Ríos y Buenos Aires. En los últimos años, sin embargo, se registró una creciente presencia de plantaciones en otras provincias como Corrientes, Misiones, Santa Fe, Córdoba, Catamarca, Salta, Santiago del Estero, Tucumán y Chaco, lo que refleja la adaptación del cultivo a diversos ambientes productivos.

“Actualmente se encuentran plantaciones de Pecán en todas las provincias del NOA”, firmó Fabricio Fernández, investigador del INTA. De acuerdo con Fernández, “en Estados Unidos, centro de origen de esta especie, el cultivo se está desplazando de zonas húmedas y frías a zona cálidas y secas, como por ejemplo Arizona, California, Nuevo México, similares a las de la provincia de Catamarca y algunas regiones de Tucumán”. Estos ambientes cálidos y secos presentan un gran potencial productivo y menor presión de plagas como enfermedades fúngicas y bacterianas.

“La oferta climática de la región permitiría obtener una producción de fruta en cantidad y calidades similares a las principales zonas productoras del mundo, además de disponer de agua para riego y facilidad en el acceso a la tierra”, agregó, por su parte, Eber Delgado, investigador del INTA. “Otro aspecto para resaltar —según Delgado— es la cercanía y acceso al pacífico para enviar la producción al Sudeste Asiático”.

“En estos ambientes es importante la tecnología varietal, para realizar un adecuado ajuste genotipo-ambiente que permita alcanzar el potencial productivo de las variedades y satisfacer la demanda de los mercados”, sostuvo Dante Carabajal, del mismo equipo. Además, plantas injertadas, riego presurizado de alta eficiencia para cubrir la demanda de agua de los cultivos, fertiirrigación y mecanización de tareas como poda, aplicación de tratamientos sanitarios y cosecha de fruta. “La postcosecha se complementa con un sistema de alta tecnología para secado, clasificación, pelado mecánico y almacenamiento en frío de la fruta”, puntualizó Carbajal.

Por su parte, desde la Cámara Argentina de Productores de Pecán, entidad que nuclea a productores de todo el país, observaron una evolución clara: la nuez Pecán dejó de ser un cultivo incipiente para consolidarse como una economía regional en expansión, con mayor adopción tecnológica y una agenda cada vez más orientada a la calidad, el valor agregado y la apertura de mercados.

“Este crecimiento no es homogéneo ni lineal: conviven montes jóvenes con plantaciones ya estabilizadas, productores pequeños y medianos con emprendimientos de mayor escala, y realidades regionales diversas”, afirmó Facundo Tejerina, presidente de la entidad. Aun así, hizo hincapié en que “la tendencia es consistente y se refleja en un interés creciente por tecnificar la cosecha, la poscosecha y el procesamiento para elevar la calidad, reducir riesgos y mejorar la competitividad, tanto en el mercado interno como en el externo”.

Siguiendo con Tejerina, “un punto clave para comprender el potencial de crecimiento es la estructura etaria de los montes: una porción importante de la superficie todavía no se encuentra en plena producción. Esto implica que el volumen puede seguir incrementándose en los próximos años, aun sin grandes saltos de nuevas plantaciones, a medida que los montes jóvenes ingresen en su fase productiva”.

Desde la organización afirmaron que la ventana comercial y demanda sostenida, la profesionalización técnica y tecnología aplicada a cosecha y postcosecha, y las redes de investigación, transferencia y aprendizaje sectorial son los tres motores que potenciaron el crecimiento del cultivo.

La Argentina tiene una ventaja competitiva por su oferta en contraestación respecto del hemisferio norte. Esto fortalece el interés comercial y empuja la planificación de largo plazo, con un foco creciente en calidad exportable.

A medida que el cultivo gana escala, el diferencial se define por la consistencia de calidad. La oportunidad de cosecha, la rapidez de acondicionamiento, el secado correcto, la limpieza, la clasificación y la conservación dejaron de ser un detalle para convertirse en determinantes del valor final y de la capacidad de acceder a mercados exigentes.

La construcción de conocimiento local, los protocolos y la capacitación han reducido incertidumbre y mejorado decisiones de manejo en distintas zonas productivas, acelerando la curva de aprendizaje del sector.

En los últimos años se registraron avances relevantes en la apertura y consolidación de destinos. Un hito reciente fue la primera exportación de nuez Pecán argentina a China. Además, se vienen exportando nueces Pecán sin cáscara (peladas) con destinos en distintas regiones: en América, Estados Unidos, Brasil, Chile y Uruguay; en Europa, Países Bajos, Bielorrusia, Turquía y Lituania; en África, Egipto y Argelia; en Asia, Vietnam y Tailandia y en Medio Oriente, Arabia Saudita, entre otros.

“En términos generales, se estima que aproximadamente el 65 % de la producción se destina a exportación, mientras que el 35 % se comercializa en el mercado interno, un segmento que también crece y se diversifica en formatos, con cáscara, pelado y con agregado de valor”, aseguró Tejerina.

A nivel global, México y Estados Unidos continúan dominando las exportaciones de Pecán: México concentra el 56 % y Estados Unidos el 32 % de las exportaciones mundiales, mientras que países del hemisferio sur como Sudáfrica, ganan participación. En ese escenario, Argentina, junto con Brasil, Uruguay, Australia y Sudáfrica, fortalece su posicionamiento como origen del hemisferio sur, con oportunidades crecientes si se consolidan estándares, trazabilidad y capacidad de proceso.

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