La plaga, de una magnitud no vista en los últimos cincuenta años, afecta cultivos de trigo, soja, maíz y girasol en campos del centro, oeste y sudeste de la provincia, con epicentro en las localidades de Coronel Pringles, con 300.000 hectáreas dañadas, y Coronel Dorrego, con 100.000 hectáreas arrasadas.
Según los expertos, la tucura, la especie de langosta que tiene en jaque a los cultivos, suele concentrarse en campos bajos, pero esta temporada, por las altas temperaturas y la sequía prolongada, se mudó a las áreas de producción más cotizadas de la provincia.
Aunque no hay cálculos oficiales de los daños causados, algunos las cuantifican en torno de los $ 176 millones..
En las áreas afectadas, en las que una hectárea de trigo suele rendir unos 2.300 kilos por cosecha, ahora apenas se podrán recoger 500 kilos.
El Ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense lanzó un alerta a los productores por la tucura, que tiene una “elevada capacidad de multiplicación, voracidad y traslado, por lo que en condiciones de sequía y elevadas temperaturas, puede convertirse en un grave riesgo para la producción”.
Los técnicos de la cartera recomendaron la aplicación de plaguicidas “en bloque”, es decir, al mismo tiempo entre varios productores vecinos afectados por la plaga, para lograr mayor efectividad.
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