Empresarios brasileños abogaron por una rápida solución al diferendo e importadores argentinos pidieron políticas de Estado para proteger al mercado regional.
PRIMER PASO. Débora Giorgi y Enio Cordeiro organizaron los encuentros Los secretarios de Industria de la Argentina, Eduardo Bianchi, y de Brasil, Alessandro Texeira, se reunirán la semana próxima para iniciar negociaciones formales para resolver el conflicto comercial entre ambos países, según se acordó hoy en un encuentro oficial en Buenos Aires.
La relación entre ambas naciones se tensó en los últimos días al imponer, la semana pasada la presidenta, Dilma Rouseff, restricciones comerciales a su principal socio del Mercosur, bloque también integrado por Paraguay y Uruguay. Los industriales brasileños se quejan por las trabas burocráticas argentinas que demoran el ingreso de sus productos.
La suspensión de las licencias para la exportación de vehículos y de autopartes argentinos a Brasil disparó la alarma en el sector productivo argentino, ya que el país vecino es uno de los principales destinos de las ventas al exterior.
ALERTA. Mientras tanto, empresarios brasileños advirtieron que China termina siendo la única beneficiada por el conflicto comercial, mientras que importadores argentinos alertaron que ambos socios del Mercosur atraviesan el momento de mayor tensión de los últimos tiempos.
El director de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior de la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo, Fernando Bessa, mencionó que China podría aprovechar esta pelea entre Argentina y Brasil, y expresó su temor de que el Gobierno argentino sea inflexible ante el litigio.
"Tengo esperanzas de que el conflicto se va a solucionar en breve. Aunque también tengo un temor que tanto la señora (ministra de Industria, Débora) Giorgi como (el secretario de Comercio Interior, Guillermo) Moreno no sean tan flexibles y estén un poco rígidos en ese momento", advirtió.
Bessa se expresó en representación de la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo, que representa a 132 sindicatos patronales, los cuales cubren aproximadamente 150 mil industrias de todos los tipos y de las más diferentes cadenas productivas.
"Yo diría que (las restricciones contra los autos argentinos) son una jugada un poco fuerte, porque no está beneficiando ni a Brasil ni a Argentina. Los que sacan ventaja de todo esto son los chinos", sostuvo el empresario.
Asimismo, Bessa se mostró molesto por las diferencias comerciales entre los dos principales socios comerciales del Mercosur: "Nosotros, en vez de estar trabajando juntos, trabajamos por separados y beneficiamos a terceros, cuando tendríamos que trabajar juntos por el mercado internacional", afirmó.
No obstante, el empresario consideró que el conflicto "no es un tema de fácil solución, es un tema que se habla durante dos, tres y hasta cuatro años para llegar a un buen punto" y acotó que "trabar maquinas agrícolas es algo que no podemos explicar, porque la maquina agrícola es modelo de inversión, y cuando un país está haciendo una inversión hay que tratar de destrabar la inversión, porque eso va a beneficiar al campo, al exportador", sostuvo.
TENSIÓN. Por su parte, el gerente de Relaciones Institucionales de la Cámara de Importadores, Miguel Ponce, consideró que la Argentina necesita "tener políticas de Estado para proteger" su relación comercial con Brasil que, según dijo, "atraviesa el momento de mayor tensión".
"El origen (de la tensión comercial con Brasil) es no tener políticas de Estado que protejan una relación tan importante para la Argentina, como lo es con su principal socio", sostuvo el dirigente.
Ponce señaló que "desde que el Mercosur nació, éste es el momento de mayor tensión con Brasil, que obviamente pone en duda el futuro del mercado regional y esta situación también deteriora las posibilidades de firmar un acuerdo Mercosur-Unión Europea, e incluso en el país afecta al empleo", añadió.
El directivo aseguró "Los importadores venían alertando desde hacía meses que iba habría una dura respuesta de nuestros socios. Ellos han decidido trabar el ingreso de autos fabricados en la Argentina" y puntualizó que "ocho de cada diez autos que se fabrican aquí van a Brasil. Por eso, hay que pensar esto desde una perspectiva de política de Estado, que permita tener previsibilidad e inversiones".
Fuente: El Diario
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