El primer paso se dio el último viernes, con un curso teórico y práctico, desarrollado en las instalaciones de la Cooperativa de Servicios Públicos General San martín, de Seguí, que fue dictado por los ingenieros agrónomos Marta Anglada y Carlos Toledo, docentes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA) de la UNER, profundos conocedores de la realidad de esta problemática.
El ingeniero agrónomo Fabián Dorsch, de Cafer, le explicó que esta inquietud quedó evidenciada en distintas reuniones de los profesionales de las cooperativas, quienes siempre se mostraron preocupados por la temática ambiental.
Esa inquietud, recurrente, dio origen a un proyecto institucional de Cafer, denominado Sistema de Información Geográfica (SIG), para gestionar fitosanitarios.
El objetivo del SIG, que ya está en marcha, es mejorar la gestión de manejo integral de productos fitosanitarios a partir de las siguientes acciones:
* Identificar y adquirir capas existentes de Sistemas de Información Geográfica (SIG) y construir las necesarias, a fin de establecer las zonas habilitadas y prohibidas a la pulverización aérea y terrestre, en el marco de la Ley Provincial de Plaguicidas Nº 6.599.
* Desarrollar un SIG que integre capas de información de alta utilidad para la toma de decisiones.
* Desarrollar una Red de Información Meteorológica para la aplicación de fitosanitarios.
* Implementar un Protocolo de Buenas Prácticas Agrícolas en el manejo de fitosanitarios.
* Mejorar la comunicación con las poblaciones para disminuir la imagen de impacto negativo de la producción agrícola en el medio ambiente.
Brindar información. Anglada, por su parte, recordó que la FCA viene ocupándose desde hace mucho tiempo del tema de la capacitación porque “nos interesa que todos quienes están relacionados con la tarea agrícola, y en particular quienes trabajan con fitosanitarios, reciban información” sobre el tema.
Capacitar, remarcó Anglada, no es otra cosa que llegar con información a los distintos niveles “para que vean cómo están trabajando y cómo pueden mejorar. El objetivo final es promover la protección del ambiente y promover la protección de cada persona que está en contacto directo con los plaguicidas”.
La FCA ya ha abordado esta temática con los aplicadores y ahora “tenemos la oportunidad de capacitar a los trabajadores que están en los depósitos de plaguicidas. Les pedimos que nos comenten de qué manera hacen su tarea, les explicamos cuáles son las mejores condiciones de trabajo y les acercamos la información que nosotros disponemos para minimizar los riesgos a los pueden estar expuestos si no se protegen adecuadamente” a la exposición a los plaguicidas.
La dosis. Toledo, en tanto, señaló que “la instancia de capacitación muchas veces no significa aprender cosas nuevas sino reforzar conceptos que ya conocemos”, y recordó que “todos convivimos con sustancias tóxicas. Permanentemente tenemos contacto con sustancias que, según las dosis, pueden ser tóxicas o beneficiosas para el hombre, y remarcamos un principio que señala que la dosis hace al veneno”.
El hombre de campo, la población rural y los operarios “son los más expuestos, porque están más en contacto con los plaguicidas, y cuando la exposición y la toxicidad se combinan es donde aparece el riesgo”, alertó Toledo, al tiempo que confió, a partir de la capacitación y del conocimiento de lo que se está haciendo, en lograr un efecto positivo.
“Trabajamos para propiciar buenas prácticas de manejo de los fitosanitarios”, aunque admitió que “hay, obviamente, personas negligentes, a quienes nosotros no defendemos, y, por el contrario, creemos que hay que señalarlas”.
Toledo agregó que la FCA cuenta con un proyecto de extensión, de uso seguro de fitosanitarios, que fue puesto en práctica en las escuelas secundarias, fundamentalmente las rurales. “Vamos a la escuela, convocamos a los alumnos de cuarto y quinto años, y les explicamos todo lo relacionado con los plaguicidas y sus riesgos. Pensamos que estos alumnos pueden generar un efecto multiplicador en sus familias porque muchos son hijos de productores, trabajadores rurales y operarios del sector que están en contactos con fitosanitarios”, añadió.
En el último tiempo, además, la FCA llevó esa capacitación a las escuelas urbanas.
Otra iniciativa interesante “que tal vez tenga poca prensa” es la capacitación de los docentes primarios. “En 2008, en medio del conflicto por la resolución 125, las entidades entendían que debían explicar qué es lo que se engloba en la palabra campo, y cuyas actividades muchas veces son desconocidas por la población”, explicó Toledo.
Ante esta inquietud “se conformó una comisión, con participación de todas las entidades del sector, y se armó un equipo de trabajo que realiza cursos de capacitación para docentes de escuelas primarias, con puntaje, porque están homologados por el CGE. Es una manera de llegar con un mensaje distinto a los docentes, que son formadores de opinión, para que conozcan los sistemas de producción, las cadenas agroalimentarias, y también los plaguicidas y las buenas prácticas de manejo”.
Toledo, por último, remarcó que desde la FCA hacen especial hincapié en la capacitación y “tratamos de generar una discusión franca, con información debidamente comprobada, aunque haya muchas cosas que son materia opinable, pero sin entrar en debates que generen conflictos o polémicas, porque en ellos abundan los gritos y no la razón”.
Fuente: El Diario
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