En el Día Internacional contra el Cambio Climático -24 de octubre-, la compañía destaca dos iniciativas que acompañan a productores agrícolas y ganaderos en la adopción de prácticas sustentables. Una ya permitió registrar 111.000 toneladas de CO? equivalente secuestradas y mejorar la capacidad de retención de agua de los suelos. La otra lleva cuatro años monitoreando la evolución de unas 10.000 hectáreas agrícolas.
Recuperar la salud de los suelos, aumentar su capacidad para almacenar carbono y producir alimentos con un menor impacto ambiental son desafíos que requieren mucho más que buenas intenciones. También hacen falta tiempo, mediciones y productores dispuestos a revisar sus prácticas de manejo.
Desde hace cinco años, UPL Corp Argentina impulsa dos programas que trabajan sobre estos objetivos en establecimientos agrícolas y ganaderos del país. Las iniciativas tienen enfoques diferentes, pero comparten algo que no siempre resulta sencillo en los proyectos vinculados con la sustentabilidad: lograron sostenerse en el tiempo, acompañar a los productores y comenzar a mostrar resultados medibles.
Uno de los programas trabaja en ganadería regenerativa y cuenta con el acompañamiento técnico de la consultora Fénix. El otro se orienta a la agricultura, con foco en el manejo sustentable de los suelos, y cuenta con el soporte de la consultora Agsus. Ambos se enmarcan en Gigaton Carbon Goal, una iniciativa global de UPL que busca reducir las emisiones de CO2 y equivalentes en 1 GT para 2040. Para ello busca facilitar ecosistemas que apoyen a los agricultores en los programas de secuestro de carbono, además de reducir las emisiones de UPL y de los socios de la cadena de suministro.
Ganadería regenerativa: más carbono en el suelo
El proyecto comenzó en 2021 con el objetivo de contribuir a la reducción del dióxido de carbono atmosférico y otros gases de efecto invernadero. En Argentina, el proyecto ya alcanzó un resultado significativo: cinco productores ganaderos lograron registrar el secuestro de 111.000 toneladas de CO? equivalente en una superficie de 8.673 hectáreas.
La cifra equivale a las emisiones anuales promedio de unas 28.000 personas. Pero el trabajo permitió verificar otro beneficio relevante frente al cambio climático: un aumento de 537 millones de litros en la capacidad de retención de agua de los suelos, equivalente al consumo anual de agua de 1.076 hogares argentinos, según los datos del programa.
El proyecto fue desarrollado por UPL y certificado por el Savory Institute, mediante su protocolo de Verificación de Resultados Ecológicos. Los productores cuentan con el acompañamiento técnico de Fénix, una empresa especializada en ganadería regenerativa que los guía en incorporar prácticas como el pastoreo planificado, las rotaciones adaptativas, el manejo de las cargas animales, los períodos de descanso y la diversificación de pasturas.
Además de los beneficios ambientales, los establecimientos participantes reportaron mejoras en la calidad del forraje, el desempeño de los animales y una menor dependencia de insumos externos.
“Estos son los primeros cinco productores de un grupo más amplio que continúa trabajando con nosotros en este ambicioso proyecto. Con todos ellos estamos aprendiendo, analizando y midiendo, porque es la forma de reinventar la sostenibilidad”, señaló Jorge Molfino, gerente general de UPL Argentina, al presentar los primeros resultados del programa.
Cinco años siguiendo la recuperación de los suelos agrícolas
En paralelo, y también en 2021, UPL convocó a Agsus, una consultora surgida de un grupo de investigación de la Facultad de Agronomía de La Pampa, para desarrollar un proyecto de secuestro de carbono adaptado a las condiciones productivas argentinas.
La iniciativa acompaña la medición en 11 establecimientos, donde participan 10 productores que reúnen más de 10.000 hectáreas bajo seguimiento.
Comenzó con una línea de base, que incluye la definición de puntos de monitoreo y el análisis inicial de muestras de suelo. Luego, mediante evaluaciones anuales, se monitorea la evolución de la salud del suelo y el impacto de las prácticas de manejo implementadas, lo que permite otorgar informes técnicos y certificados anuales de manejo sustentable a los productores participantes.
Al finalizar el período, se realiza una nueva toma de muestras y se comparan los resultados con la línea de base para determinar la evolución del carbono orgánico en suelo y cuantificar el carbono secuestrado. Los avances más significativos se observaron en cuatro de los establecimientos participantes que finalizarán su ciclo de monitoreo el próximo año. Allí, las evaluaciones visuales realizadas periódicamente evidencian una evolución positiva de la salud del suelo, reflejada en mejoras de la estructura, la porosidad y el contenido de materia orgánica, aspectos fundamentales para sostener la productividad y la resiliencia de los sistemas agrícolas.
“En estos cuatro años que pasaron desde la medición de línea de base, vimos que estos campos están mejorando, especialmente en los parámetros más comprometidos”, explicó Elke Noellemeyer, directora de Agsus.
Las mediciones también permitieron identificar factores que todavía dificultan la recuperación, como la baja disponibilidad de fósforo y algunas características propias de la textura de los suelos.
Para la especialista, una de las claves está en mantener las raíces vivas durante la mayor parte del año, mediante rotaciones más intensivas, cultivos de cobertura y una nutrición adecuada. “Son las raíces las que le dan vida al suelo”, resumió.
Al finalizar el período de evaluación, aquellos que logren demostrar incrementos verificables en el carbono almacenado podrán avanzar hacia la certificación correspondiente. Para Noellemeyer, la continuidad es clave: “En 2020 y 2021 todas las empresas tenían su proyecto de carbono. Al día de hoy, el de UPL es el único que sigue en vigencia y evolucionando”, destacó.
En el Día Internacional contra el Cambio Climático vale la pena poner en valor la voluntad y convicción de empresas que invierten recursos para acompañar a productores comprometidos con los ambientes en los que producen. Y todo con miradas a largo plazo, porque recuperar un suelo lleva años y exige un trabajo que no termina con una campaña ni con una certificación. Gigaton Carbon Goal forma parte de una estrategia internacional de UPL que tiene como meta contribuir a la reducción de una gigatonelada de CO? y gases de efecto invernadero equivalentes para 2040.
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