Buscando poner un freno a las presiones inflacionarias en el país, el mandatario, quien escuchó en la reunión una exposición del ministro de Hacienda, Guido Mantega, sobre la inflación, determinó a la jefa de gabinete, Dilma Rousseff, y al encargado de la cartera de Energía, Edison Lobao, la creación de un grupo de trabajo con vistas a discutir la situación de los fertilizantes.
El ministro de Agricultura, Reinhold Stephanes, atribuyó en el encuentro gran parte de la responsabilidad por el alza de los precios de los alimentos a la escalada de los fertilizantes, que en algunos casos superó el 100% y promedia un avance del 70 por ciento.
El ministro de las Relaciones Institucionales, José Múcio, indicó que Brasil producía el 60% del volumen de fertilizantes que consumía, pero indicó que esa relación se deterioró y por ende las importaciones crecieron.
"La producción no cayó, fue la demanda que creció mucho", dijo Múcio, indicando que Brasil tiene las condiciones para pasar de importador del 80% de los fertilizantes que consume a productor de la misma cantidad.
El alza de los precios de los fertilizantes es un fenómeno mundial, provocado por un aumento generalizado de la demanda debido a mayores áreas de cultivo y a la falta de un rápido crecimiento de la oferta. La demanda de Brasil por fertilizantes alcanzará un récord este año, debido a un aumento de las áreas cultivadas con soja y caña de azúcar.