Sergio Razende, ministro de Ciencia y Tecnología, recalcó que se trata de la primera liberación comercial de maíces transgénicos en el vecino país.
La decisión, que en Brasil llega diez años después que en la Argentina, dividió a la sociedad rural brasileña.
Por un lado estaban los llamados "movimientos sociales" como Vía Campensina, manifestándose en contra. "Maíz transgénico, la tragedia del gobierno de Lula", decían sus pancartas.
Al lado, productores pro biotecnología se expresaban: "Maíz transgénico, mejor para el medio ambiente y más productividad".
En sintonía con el icono de la lucha anti GMO, el francés Bové, María Costa de Vía Campesina dijo que no hay estudios suficientes sobre la inocuidad de estos maíces (en diez años en la Argentina no pasó nada) y que "su liberación comercial no ofrece seguridad para la salud ni el medio ambiente".
En tanto, Geraldo Figuerido, integrante de la Asociación de Productores Rurales de Cristalina afirmó que el maíz transgénico será más resistente a las plagas (habla obviamente del de Monsanto y obvia el de Bayer). "Hoy tienen que hacer muchas pulverizaciones con insecticidas y la mayoría no tiene éxito debido al clima", expresó.
Figuerido dijo que la medida favorecía a los pequeños productores y "los asentamientos". Luego afirmó que "ellos, que tienen pocas máquinas y no tienen la tecnología más avanzada, no van a tener que cuidar las plagas".
En tanto, el ministro de Agricultura, Reinhold Stephanes dijo que él estaba a favor de la liberación de los transgénicos y así lo expresó en la votación de ayer.
El año pasado, la CNTBio había aprobado la siembra y comercialización de tres materiales transgénicos de maíz. Pero la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria y el Instituto Brasileño de Medio Ambiente presentaron recursos judiciales contra la liberación de los materiales de Monsanto y Bayer.
Fuente: El Enfiteuta