La Oficina de Control Comercial Agropecuario (Oncca), en su informe del 28 de enero, consignó que al 31 de diciembre último había una "existencia física declarada de 19.419.000 de toneladas de granos en todo el país".
Hasta enero, en la Argentina estaban acopiados 9,7 millones de toneladas de trigo, 5.2 millones de toneladas de soja, 2.2 millones de toneladas de maíz, 93 mil toneladas de girasol, 120 mil toneladas de sorgo y 2 millones de toneladas de otros granos.
Raúl Dente, gerente del Centro de Acopiadores de Cereales de la Federación que agrupa a 950 empresas en la Argentina, coincide en que las existencias se reducen debido a la fuerte demanda porque el país produce de manera competitiva "lo que el mundo necesita", que son alimentos y biocombustibles, entre otros.
Por este motivo, una parte de la cosecha de cereales y oleaginosas va directamente a la exportación (puertos) y otra a las empresas procesadoras, entre ellas las aceiteras que importan soja de Paraguay para cubrir necesidades estacionales de producción.
A pesar de que en la anterior campaña se produjeron 48 millones de toneladas de porotos de soja, las existencias físicas declaradas no superaron los 18 millones de toneladas en todo el país, durante abril y mayo, en el momento intenso de la cosecha.
Según el Oncca, la capacidad de almacenaje instalada en Argentina es de 51,6 millones de toneladas, que representan 3.033 plantas en el país, estadísticas que no incluyen los granos ensilados en el campo porque "no ingresan en el circuito oficial".
El declarado de granos en Argentina es reducido, ya que sólo alcanza un 30 % de la producción anual al momento de la cosecha de soja, entre abril y mayo, mientras que se estima que 30 millones de toneladas quedan en el campo, guardadas en bolsas de plástico.
Pese a que el año pasado la producción de granos trepó a los 90 millones de toneladas, en enero pasado la existencia física se encontraba reducida a los 20 millones, con una ocupación del 38 % de la capacidad de almacenaje, de acuerdo con los datos obtenidos por la agencia Noticias Argentinas.
"Los stocks están decaídos y no exhiben las existencias realmente posibles porque todavía no está procesado todo lo que se encuentra en manos de los productores", aclaró a NA Juan Carlos Giraudo, gerente de la Sociedad de Acopiadores de Granos de Córdoba.
Una fuente oficial confirmó a NA que las dificultades para medir las existencias reales permitieron que durante las últimas cuatro décadas exista en los papeles un remanente de alrededor de 40 millones de toneladas de trigo, sin que se pueda identificar su procedencia o destino.
Las cifras oficiales no alcanzan a reflejar la realidad del mercado, opinan algunos integrantes del sector.