"Ofrecemos la producción de cortes populares de las 25 plantas que tenemos en todo el país", explicó Mario Ravetino, presidente del Consorcio ABC.
Esta es la tercera vez que el ABC tiene un gesto de este estilo. En 2007 había volcado un porcentaje de su producción en el mercado interno y a principios de año ofreció exportar 10.000 toneladas menos en marzo para aumentar la oferta de carne.
La decisión no es casual. En medio de una fuerte suba del precio de la carne, la industria empezó a sentir la presión del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Y, sin dudarlo, tomó la decisión de volcar producción al mercado doméstico, aun al costo de sufrir pérdidas.
"Cualquier cosa es mejor que tener la exportación cerrada. O proveemos al mercado local y sólo vendemos cinco cortes de exportación a buenos precios o no exportamos nada y mucha gente se queda en la calle. Con este gobierno no hay otra salida", reconoció un ejecutivo de la industria que todavía se revuelve cuando recuerda el cierre de las ventas externas en 2006.
Además, la jugada de la industria apunta a ganar la buena voluntad del Gobierno para lograr dos medidas de interés para el sector: la resolución que reparte la cuota de exportación de carne de alto valor Hilton y que se oficialice el prometido aumento del cupo de exportación de carnes de 40.000 a 45.000 toneladas mensuales.
Otros preocupados por enfriar los precios son los empresarios de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra). "Todos queremos que se normalice el mercado. En nuestro caso, la empresa tiene sus cuatro plantas consumeras y las dos de exportación dedicadas a proveer a un supermercado", explicó Jorge Torelli, presidente de Fifra y gerente general de Mattievich.
Consultado por los efectos de estas medidas, Alberto Williams, vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Ciudad de Buenos Aires, no mostró excesivo entusiasmo. "Sería buenísimo si se distribuyera esa carne al comerciante también, porque el costo de traslado y flete es muy alto para el carnicero. Si la carne no llega directo al carnicero dudo de que incida mucho", afirmó Williams.
Por su lado, Ravetino afirmó que si bien trasladarse a las plantas no es "muy fácil", tampoco "es imposible, además de que hay muchos carniceros que ya tienen su esquema de distribución armado con las plantas". Igualmente, en el ABC aseguraron que están analizando mecanismos de distribución a las carnicerías.
Carniceros versus Liniers
En tanto, la presidenta de la Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de la Argentina (Adecua), Sandra González, informó que en muestreos realizados en carnicerías de la Capital Federal se detectaron subas de entre el 15 y el 25% en cortes como bife de lomo, asado, milanesa y picada común.
Consultados sobre esto, carniceros e industriales coincidieron en que, por la recuperación de la oferta ganadera, la carne bajaría estos días.
"Ahora recibo la media res a 10 pesos y los valores de la hacienda treparon 10% desde que empezó el paro. No sé por qué no bajan cuando deberían estar aún más barata que antes porque hay una oferta abultada", se quejó Williams. "Pero en Liniers dicen que los que suben los precios son ustedes", comentó LA NACION a Williams. "Si la historia de Pinocho se hiciera realidad, habría muchas narices largas en el Mercado. Si son tan baratos cómo dicen, ¿cómo se explica que a mí la media res me llegue a diez pesos? Algo pasa en el camino", respondió Williams.
Desde Liniers se apuran a refutar las acusaciones y declaran que el recalentamiento de los precios no tiene que ver con el mercado, porque el valor del ganado sigue estable. "Venimos de una hecatombe de 20 días sin faena, que nos dejó sin stock y provocó esta locura. Eso sin contar que los precios de Liniers no muestran la realidad, porque la mayor parte de lo que se vende allí es hacienda regular, y la hacienda especial, lo que se consume, sale por venta directa y valores mucho más altos que los precios de referencia", explicó un consignatario con muchos años de trabajo en la plaza concentradora.
Fuente: El Cronista Comercial