El martes se realizó en Rosario una cumbre de presidentes de centros de acopiadores de todo el país en la que se trazó un delicado panorama del negocio y se empezaron a delinear estrategias para su supervivencia que parecen inspiradas en modelos asociativistas como los que permitieron a las cooperativas convertirse en gigantes del negocio granario.
El encuentro, que se mantuvo en reserva, se realizó en la Bolsa de Comercio y asistieron los principales directivos de los centros acopiadores de Rosario, centro-norte de Santa Fe, Bahía Blanca, Tres Arroyos, Córdoba, Entre Ríos, Chaco, y norte de Buenos Aires, como Pergamino.
La cumbre había sido convocada a fin del mes pasado por la Federación Argentina de Entidades Acopiadores ante la urgencia manifestada por varios centros regionales por la pérdida de injerencia en el negocio de la intermediación, pese a la muy buena cosecha de esta campaña.
Según se pudo averiguar , la federación presentó un informe en el que muestra que la rentabilidad promedio del negocio es en la actualidad entre nula y negativa. Así lo demostró un modelo teórico de una planta de 15 mil toneladas de capacidad de almacenamiento (con rotación dos veces y media), valor promedio del grano de u$s 200 la tonelada, comisión del 3% y amortización de inversión en 15 años.
En el encuentro también disertó el analista de mercado Enrique Erize (Nóvitas), quien habló de cierto nivel de acuardo entre exportadores (se cuidó especialmente de no hablar de cauterización) a la hora de tirar precios de soja en el mercado y hasta mostró la poca diferencia en valores que hay entre las distintas aceiteras y traders. A los asistentes, precisamente, les llamó la atención que, pese a las necesidades de abastecimiento de las fábricas y puertos, ningún comprador se corta solo ofreciendo unos pesos más por la soja.
Pese a que el tema de la pérdida de operaciones en el mercado a mano, entre otros factores, de la compra directa de exportador a productor viene calentando las discusiones en el sector y generó una fuerte convocatoria a defender el recinto por parte de la Bolsa y el Centro de Corredores, el ánimo reinante entre los acopiadores fue más contemplativo con el papel de la exportación. Es más, le bajaron bastante el tono a la polémica.
Si bien los acopiadores de las distintas regiones dieron cuenta del aumento de los silos construidos por exportadoras en el interior para originar mercadería de manera directa, se escuchó justificar esa política comercial por la imperiosa necesidad de la exportación de hacerse, de cualquier forma, de la mercadería para abastecer así a las gigantescas industrias.
Incluso hubo comentarios que, hay casos, en que a los compradores armar toda esa logística les conspira con su política de reducción de costos (tienen que ir recorriendo una oferta disgregada en todo el país, porque no les alcanza con los grandes productores).
Por eso, estiman que si los acopiadores logran juntar y concentrar más volúmenes que la actualidad, los exportadores los recibirán con los brazos abiertos y habrá más negocios para el sector.
Si bien se habló de tirar lanzas o montar asociaciones estratégicas con los exportadores, se cuidó mucho las formas y se aclaró siempre que la idea es que todo esto se haga “respetando los canales tradicionales de comercialización”, en clara alusión a que la intención es no dejar afuera al corretaje de granos.
Precisamente, del encuentro se desprendió que un problema del acopio es la falta de escala de muchos de sus jugadores. Y se dijo que es necesario aumentar el volumen de su oferta para poder despertar el interés comprador de las exportadoras ¿Se viene un período de concentración del sector?
Por lo pronto, un tema que se tiró sobre la mesa (y que promete más charlas) es la de avanzar en esquemas asociativos entre distintos acopios, por ejemplo haciendo pooles de compra de insumos (para obtener mejores precios a la hora de venderlos al productor) y hasta de alianzas regionales a la hora de comercializar granos para obtener más volumen y así mejorar precios.
Se razonó en la cumbre que si se quieren obtener los “premios” o “sobre-precios” que obtienen hoy AFA y ACA - dos emblemas nacionales del cooperativismo - los acopiadores tienen que “quejarse menos” y sumar más volumen para ofrecer a la exportación, porque sólo de esa forma (concentrando más tonelaje de granos) podrán obtener mejores condiciones comerciales. Y para eso, una punta de análisis que se tiró en la reunión de anteayer fue la de ver de qué forma se pueden replicar en el sector privado algunas de las estrategias asociativas que implementaron las cooperativas en materia comercial.
Fuente: Punto Biz - Mariano Galíndez
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