La Unión Europea le otorgó en 2010 a Argentina casi la mitad de la asignación total de cupos de carne bovina de exportación bajo el régimen de cuota Hilton. Nuestro país dispone de la posibilidad de vender 28.000 toneladas de las casi 60.000 distribuidas entre los 8 países que participan del acuerdo, a un precio que se revela superior al que se obtendría bajo condiciones de libre mercado.
Esto se debe no sólo a los acuerdos históricos entre Argentina y la Unión Europea en materia de comercio de carnes sino a las exigencias del bloque que resultan de difícil cumplimiento para otros países. La Unión Europea (UE) exige, desde 2009, que los cortes vendidos dentro de la cuota provengan de animales rastreados desde el destete (10 meses de vida) y que se alimenten solamente con pasto, sin ningún tipo de suplemento a partir de entonces.
Este requerimiento deja fuera a gran parte de los productores y frigoríficos de Brasil y Estados Unidos debido a la gran difusión de la práctica de engorde a corral. El principal vecino del Mercosur se encuentra estructuralmente impedido para cumplir el cupo asignado, más si se tiene en cuenta que el mismo ha pasado de 5.000 toneladas a 10.000 recientemente. Estados Unidos y Canadá, por su parte, no cumplen los objetivos debido al fuerte apego que tiene la ganadería en estos países por la alimentación con base en el maíz, pese a haber sellado un acuerdo para llevar el cupo a 40.000 toneladas en 3 años desde las 11.500 actuales.
Nuestro país, en cambio, ha ganado terreno con la imposición de una marca que sugiere singular calidad en tanto se cumple con el requisito de engorde a pasto (en 1980 Argentina tenía un cupo de 5.000 toneladas, hoy tiene casi 30.000). Asimismo, se registra una demanda creciente en Europa, sobre todo en Alemania, que es el principal comprador. Sin embargo, se está perdiendo capacidad de cumplimiento y respuesta frente al crecimiento de la demanda por problemas de burocracia y escasez de ganado.
La política de control de precios y la aplicación de derechos de exportación llevaron a que el total faenado de 2010 se ubique un 22,5% por debajo de los números de 2009, pese a la fuerte escalada de precios que se dio en el ganado en pie y los cortes en el mostrador (los principales cortes subieron más del 70% en 2010). De esta forma, la industria frigorífica que trabaja vinculada a los mercados externos opera, actualmente, por debajo de su capacidad instalada.
En contraposición, es destacable el caso de Uruguay, donde el stock ganadero también disminuyó en 2010, pero en menor medida, un 5,5%. No obstante esto, el cupo se logro cumplir. Para este país, la ampliación de cuotas es un viejo anhelo que, hasta ahora, no pudo convertirse en realidad pese a que siempre se cumplió con la cuota asignada.
Esto se enmarca en una estrategia de posicionamiento que lleva adelante el gobierno y los productores uruguayos que buscan sacar provecho del terreno que cede Argentina.
abeceb.com
Envía tu comentario