Cuando todavía está fresco el anuncio que hizo el Gobierno sobre la liberación de 450.000 toneladas de trigo para la exportación, el licenciado Daniel Asseff, asesor económico de Coninagro, explicó que la medida oficial no traerá ningún tipo de beneficio al productor triguero. Es fue uno de los principales temas que el economista abordó en la disertación que realizó anoche en la Cooperativa Agraria ante una gran cantidad de productores.
"Nosotros somos muy críticos de los cupos, siempre lo fuimos. Y como entidades de la producción no podemos aplaudir la liberación ni de 450.000 ni de 3.000.000 millones de toneladas.
Porque estas 450.000 ya están en manos de la exportación, entonces el productor no tiene ningún tipo de beneficio. Lo que se debería hacer es liberar el mercado por completo", comentó Asseff a los medios en una charla previa a su disertación. Y agregó: "El Gobierno siempre tiene una variable de ajuste ante la posibilidad de quedarse sin trigo para el mercado interno, algo que nunca ocurrió en la Argentina, y que es el cierre de la exportación".
La intervención
El licenciado aprovechó la oportunidad para explicar en un lenguaje claro cómo perjudicó el mercado triguero la intervención del Gobierno. "En la Argentina lo que hicieron fue dividir el mercado. Hay un mercado interno y otro externo que están desconectados. El año pasado el país produjo 15.000.000 de toneladas de trigo, de las cuales 6,5 millones están cautivas del mercado interno y es mercadería por las que nadie compite. Entonces, la exportación sabe que tiene 7,5 millones, y que una vez que los compró, los exportó y se acabó. Y ya no compite más. Y compra en momento que el precio es barato, porque saben cuál es el cupo que les va a corresponder", analizó.
Y completó el escenario: "Entonces, la exportación le compra el trigo a productor con un precio deprimido. Mientras que la molinería, esas 6,5 millones, al ser los únicos competidores, lo van comprando según sus necesidades. Así, adquieren 500.000 toneladas por mes, que es lo que necesita, y el precio se deprime. Acá lo que se necesita es que el precio surja de la oferta y la demanda, y que todos los actores que existen en la cadena estén jugando en el mismo partido".
- Pero así y todo, el pan sigue subiendo.
El presidente de la Cámara de Panaderos dice que la incidencia del trigo en el precio del pan es entre 15 y 20%. Entonces, si esa es la incidencia, el incremento de precio es por otro tipo de costos: la luz, el gas, el alquiler del local, la mano de obra. Pero le echan la culpa a la materia prima. Es una regla de tres simple: si el trigo aumentara el 50%, cosa que es imposible que ocurra, el aumento del pan sería entre 0,40 y 0,50 centavos.
En el cierre de su análisis, Asseff dejó un mensaje muy poco optimista. "Hay que tener claro que el Gobierno sabe que hay 4.000.000 de hectáreas en la Argentina en las que no se puede hacer otra cosa que trigo o ganadería. O supongamos que son 3.000.000, con un rinde promedia de 3000 kilos por hectárea, son 9.000.000 de toneladas. Mientras que para el mercado interno necesita 6.500.000, incluyendo la exportación de harina. Porque también estamos subsidiando a la exportación de harina. Entonces, el Gobierno se queda tranquilo, porque sabe que el productor tiene que seguir produciendo. Esta es una realidad, es un plan estratégico que han armado desde el Gobierno, y que le está sacando el oxígeno al productor triguero".
Fuente: La Voz del Pueblo
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