En comunicación con Campo en Acción Radio la contadora Mariana Martínez explicó de qué se trata el impuesto a los bienes personales:
--Empezamos la semana con el entrecejo bastante fruncido porque el panorama es sinceramente nefasto.
En principio teníamos la exención a los inmuebles rurales porque los gravaba ganancia mínima presunta para lo que es persona física, las empresas tienen un régimen diferente. El año pasado a través de una reforma se derogó la ganancia mínima presunta y a partir de 2019 pretenden gravarnos con bienes personales.
A partir de allí comenzamos con la lucha en lo que es mínimo no imponible, es decir, el valor de nuestro inmueble debíamos restar dos millones de pesos y sobre ese excedente se debía tributar un 0,25%. A partir de ahí había escalones.
Esta semana CRA logró que se frene esta primera postura.
A esta hora pretenden gravar con el 0,25% a tarifa plana, es decir, en vez de ir a escala al valor del inmueble se le resta los 2 millones y se le aplica el 0,25% independientemente del valor del inmueble.
Lo que hay que pensar puntualmente es que dos millones de pesos es nada son 50 mil dólares, hoy con eso no podes comprarte una casa en una ciudad.
Para nosotros la tierra no es un bien de cambio, no hacemos negocios inmobiliarios.
La tierra es un bien para producir, el problema enorme es que primero nos valúan los inmuebles como si tuviéramos un negocio inmobiliario y segundo no están contemplando la variabilidad de la capacidad productiva de los suelos.
La reducción del gasto público
La reducción del gasto público es una bandera que cualquiera va a levantar, nosotros no podemos gastar más de lo que generamos. Vivimos en un país que lleva casi 70 años con déficit fiscal, obviamente que al principio nos van a prestar dinero, después se va a tratar de cobrar más impuestos al que trabaja y así sucesivamente hace 70 años.
Ahora, no le podemos pedir más al área productiva porque se muere, nos estamos quedando sin tambos por esta situación, lo mismo sucede con los pequeños productores.
El famoso “arraigo”, como pretender quedarse en el campo si no se puede producir en nuestro pequeño terreno. Entonces tengo que vender ese campo y vivir al pueblo.
Etchevehere antes que Agroindustria pase a secretaria, recortó ahí donde trabajaban con el pequeño productor. Nosotros pedimos que esa reducción del Estado sea de la burocracia y no del trabajador.
Si no sostenemos como país al sector productivo nunca vamos a lograr que ese sector genere fuentes de trabajo para contener a la gente que el Estado desafecte.
Si bien es cierto que nuestros pueblos necesitan esta asistencia del Estado, también es cierto que hay muchos burócratas que nos sobran. Además hay que eliminar las exenciones impositivas y las jubilaciones de privilegio.
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