El trigo es uno de los productos que mayor relevancia tiene en el intercambio entre Argentina y Brasil; y para el año próximo se estima que las importaciones de la nación vecina alcancen niveles nunca vistos.
Sucede que, en promedio, Brasil le compra a Argentina cada año alrededor de seis millones de toneladas para cubrir sus necesidades de consumo interno, y por eso fue durante muchos años el principal destino del cereal nacional, sobre todo en las épocas del kirchnerismo cuando la cosecha apenas llegaba a 13 o 15 millones de toneladas, y el vecino país se consumía casi todo el salto exportable.
Hoy el escenario es diferente, con una producción argentina que se ha consolidado por encima de las 20 millones de toneladas y que está en valores de competitividad que le permiten proveer incluso a zonas cercanas al Mar Negro.
No obstante, Brasil no deja de ser el comprador número uno y eso se potenciaría el próximo año, a partir de las previsiones que dieron a conocer desde la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo), durante su Congreso Internacional anual que se realizó la semana pasada.
En concreto, los empresarios señalaron que la perspectiva de importaciones de trigo argentino para 2027 se elevan a entre 9 y 10 millones de toneladas.
“Va a ser el segundo año en que cae la producción de Brasil, que además ya es pequeña en relación al consumo que tienen. A esto se suma lo que está sucediendo con El Niño, que adiciona problemas de calidad en su principal zona de producción”, graficó Paulina Lescano para el sitio de noticias Infocampo.
La buena noticia para los productores argentino es que, ante esta coyuntura, la molinería brasileña está obligada a importar un volumen mayor, lo que abre la oportunidad de exigir precios diferenciales por partidas de alta calidad.
Esto ya se reflejó en el mercado local argentino, donde los compradores comenzaron a anticipar estas oportunidades, registrando subas en las posiciones futuras de diciembre y enero durante las últimas ruedas de negociación.
Según Lescano, si bien existen estimaciones que ubican el valor potencial de venta del trigo argentino en torno a los 276 dólares FOB —un número competitivo para los molinos de San Pablo—, la cotización FOB local se ubica actualmente por debajo de esa cifra, lo que dinamiza el interés comprador.
En este punto, respecto a la estrategia que debería seguir el campo argentino para aprovechar este viento de cola, en un contexto en el que la cosecha de trigo ya comenzó y se intensificará hacia fin de año, enfatizó: “Es muy importante para los productores tener presente que eso va a llegar para quienes tengan separado el trigo de calidad”.
Un aspecto positivo que evaluó también la analista es que, si bien se espera una muy buena cosecha en Argentina, aunque por debajo del récord del año pasado, los estándares de calidad que se están proyectando son mejores, por lo que efectivamente este contexto favorable está en condiciones de ser aprovechado.
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