Un estudio elaborado por Fundación Mediterránea, contrastó las cotizaciones locales de la carne vacuna con las de otros ocho países y encontró diferencias que cambian considerablemente según el producto elegido. El precio promedio de la canasta vacuna en supermercados argentinos alcanzó los USD 13,13 por kilo en octubre de 2026.
La comparación de categorías comunes ubicó solamente por debajo de la Argentina a Paraguay, en un 19%, y a Brasil, en un 10%. En cambio, Uruguay registró valores cerca de un 10% superiores y Chile, un 17%. Las distancias se ampliaron frente a Australia y Nueva Zelanda, con niveles entre un 48% y un 50% más altos, y Canadá, donde la brecha llegó al 59%.
Las mayores diferencias con algunos de los mercados más caros aparecieron en el lomo, el bife ancho y el bife angosto. En Estados Unidos, el primero rondó los USD 59,1 por kilo, frente a USD 22,8 en Argentina, una distancia del 159%, y para los otros dos, las brechas fueron del 103% y del 120%, respectivamente.
La picada común mostró una particularidad, ya que el valor argentino fue el menor de los nueve países relevados. Con USD 6,04 por kilo, quedó por debajo de los USD 14,75 estadounidenses, los USD 10,42 canadienses y los USD 10,57 australianos. Y en la carne picada especial, las diferencias fueron más acotadas frente a esos destinos.
Aunque Uruguay tuvo un nivel general superior al argentino, allí la nalga resultó un 15% más barata y el peceto un 22%. En sentido contrario, el lomo costó un 33% más y el vacío, un 45%. Por su parte, Brasil, pese a ubicarse por debajo en la comparación general, registró un lomo un 38% más caro.
En pollo, la canasta argentina promedió USD 5,07 por kilo, mientras que en Brasil y Paraguay volvieron a mostrar precios inferiores, con diferencias del 29% y del 17%. Estados Unidos quedó cerca del nivel local, mientras que Canadá y Uruguay prácticamente lo duplicaron. Además, el pollo entero costó alrededor de USD 2,9 por kilo tanto en Argentina como en los otros dos socios del Mercosur.
En la Argentina, el precio medio de un kilo de carne vacuna equivalió al de 2,6 kilos de pollo. En Estados Unidos, esa proporción ascendió a 4,2, la mayor de la muestra, mientras que Uruguay quedó en el extremo opuesto, con una relación de 1,6.
El informe de Fundación Mediterránea encontró una asociación entre mayores ingresos por habitante y cotizaciones bovinas más elevadas, mientras que en el segmento aviar, aunque desde la entidad aclararon que eso no demuestra una relación causal. También señalaron que los impuestos explican parte de algunas brechas, porque al descontar los tributos al consumo considerados, la diferencia vacuna de Chile con Argentina se redujo del 17% a aproximadamente el 9%.
En lo relativo a la inserción comercial, Estados Unidos es importador neto de carne bovina y exportador neto de pollo, una situación compatible con sus mayores precios relativos en el primer rubro y la cercanía con la Argentina en el segundo. Sin embargo, Australia y Nueva Zelanda combinan una fuerte orientación exportadora vacuna con valores de góndola superiores a los locales.
Para la cadena argentina, el estudio demuestra que producir y exportar carne no garantiza, por sí solo, precios minoristas bajos. Los costos de comercialización, la demanda, los impuestos y las condiciones de intercambio intervienen en el valor final. A su vez, las diferencias entre cortes muestran que la posición del país cambia según qué producto se ponga en la comparación.
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