Organizado por la firma Nufarm, el Centro de Convenciones de la capital entrerriana reunió a productores, técnicos y especialistas locales y de países vecinos. El evento expuso el sólido presente y las proyecciones de crecimiento de cultivos como la canola y la carinata en el esquema agrícola sudamericano.
PARANÁ (Entre Ríos) — Con un destacado marco de público compuesto por productores, asesores técnicos y referentes de Argentina, Brasil y Uruguay, se llevó a cabo en el Centro de Convenciones de la ciudad de Paraná el Primer Simposio "Mundo Brássicas", convocado y organizado por la empresa Nufarm.
El encuentro se consolidó como un espacio estratégico para conectar a la cadena productiva con los avances tecnológicos, analizando el mercado actual, la agronomía del cultivo y la demanda global creciente. Campo en Acción estuvo presente en la jornada y dialogó con algunos de los disertantes y protagonistas del simposio.
Visión de liderazgo e innovación global
Rubén Dicún, Gerente General de Nufarm en Argentina y Uruguay, destacó la importancia estratégica de haber elegido a la provincia de Entre Ríos para este primer simposio, definiéndola como una cuna muy relevante de productores de brásicas.
El directivo remarcó que la decisión de realizar el encuentro en la provincia respondió al objetivo de reunir a especialistas locales y de países como Brasil y Uruguay, los cuales registran un desarrollo de mercado superior al argentino. De este modo, se buscó generar un foro de discusión técnico y comercial enfocado en la rentabilidad del productor y en el destino final de la producción.
Asimismo, Dicún subrayó el rol clave de la carinata, un cultivo orientado a la producción de biocombustibles para la aviación (SAF), cuya demanda internacional supera ampliamente la oferta actual.
También valoró las ventajas comparativas de la Argentina frente al escenario mundial, destacando la calidad de los suelos, el conocimiento técnico y el perfil innovador de los productores locales. Ante la disponibilidad de hectáreas para crecer, ratificó el compromiso de la empresa de educar y acompañar al sector para lograr planteos de alto rendimiento.
El panorama regional: un potencial de 10 millones de hectáreas
Durante su presentación, Sebastián Bravo, Gerente de Negocios de Carinata en Nufarm, trazó una radiografía sobre la posición de las brasicáceas en la agricultura nacional y regional.
Bravo detalló que, mientras Argentina siembra 30 millones de hectáreas de cultivos de verano, solo se cubren unos 10 millones con cereales de invierno como trigo y cebada. De las 20 millones de hectáreas restantes, la mitad reúne condiciones óptimas para la incorporación de brasicáceas.
En cuanto a la evolución del área, el complejo de brasicáceas experimentó una fuerte expansión desde sus inicios con apenas 1.900 hectáreas hasta consolidar un volumen de 270.000 hectáreas en la actualidad. Impulsado por la demanda industrial y el desarrollo de las cadenas de valor, Bravo estimó que en los próximos tres años el área de producción en la Argentina podría alcanzar el millón de hectáreas.
Respecto al contexto regional, Uruguay y Brasil lideran la superficie con unas 400.000 hectáreas de canola cada uno, encontrándose Uruguay cerca de su techo productivo. Por su parte, la Argentina encabeza a nivel global la producción y exportación de carinata.
El especialista explicó además que el mercado europeo observa a Sudamérica como un proveedor clave de aceites y biocombustibles especializados como el SAF. Esto ha comenzado a traccionar la inversión de cadenas industriales locales en logística, acopios y acondicionamiento de plantas para el procesamiento de semillas blandas, junto con un esquema comercial transparente respaldado por precios de referencia internacionales.
Avances en genética y desarrollo agronómico
Por su parte, Orlando Vellaz, Gerente de Desarrollo de Nufarm, hizo hincapié en el cambio de paradigma que experimentan estos cultivos a partir del aumento internacional de los precios de los aceites.
Vellaz remarcó que la demanda actual exige superar la oferta de híbridos convencionales para brindar herramientas con tecnologías combinadas, tales como tolerancias a herbicidas del grupo de las imidazolinonas y triazinas. Estas tecnologías permiten resolver problemas complejos de malezas y residuos de fitosanitarios acumulados en el suelo. En ese sentido, destacó que ya se encuentra disponible en el mercado argentino material como el híbrido Grifon (Canola IMI TT), mientras que en el corto plazo se sumarán variedades de carinata tolerantes a imidazolinonas.
El especialista enfatizó que la Argentina constituye el principal centro de investigación y pruebas para carinata a nivel mundial, y que la clave del éxito productivo radica en acompañar la genética con un paquete agronómico integral que defina la fecha de siembra, la densidad, la nutrición y el ajuste a las condiciones locales.
Fisiología y construcción del rendimiento
La investigadora de CONICET y FAUBA, Déborah Rondanini, expuso sobre los factores fisiológicos clave que determinan la productividad en canola y carinata, remarcando la enorme plasticidad vegetativa y reproductiva de ambas especies.
Rondanini detalló los aspectos agronómicos esenciales para un manejo eficiente. Respecto de la implantación, recomendó ubicar la semilla a no más de dos centímetros de profundidad y lograr una población de entre 60 y 80 plantas por metro cuadrado a cosecha. En cuanto al comportamiento frente a bajas temperaturas, explicó que la canola presenta una mayor tolerancia a las heladas tempranas en comparación con la carinata, que resulta más sensible en sus primeros estadios.
Sobre la arquitectura de las plantas, destacó la presencia de una floración extendida de más de un mes y una alta capacidad de ramificación floral posterior, características que permiten al cultivo compensar eventuales situaciones de estrés o bajas densidades.
En relación con el período crítico, la especialista precisó que este ocurre entre los 100 y 400 grados día posfloración, lo que equivale aproximadamente a las primeras tres a cuatro semanas desde el inicio de la floración. En este lapso se define el número de granos, componente principal del rendimiento. Por último, indicó que la síntesis activa de aceite se concentra en los últimos 15 a 20 días del llenado de grano.
Asimismo, puntualizó que más de la mitad de la biomasa total del cultivo se genera en la etapa posfloración, momento en el cual la fotosíntesis es realizada principalmente por las paredes de las silicuas debido a la senescencia de las hojas inferiores.
Panel de Productores: ¿Qué hemos aprendido a lo largo de estos años?
Uno de los testimonios de la práctica agrícola estuvo a cargo de Gabriel Busson, en representación de la empresa El Hinojo S.A., quien compartió el recorrido de la firma produciendo crucíferas en suelo entrerriano.
Busson recordó que el interés por estos cultivos comenzó como una alternativa de diversificación frente a complicaciones en la producción de trigo, escalando gradualmente con los años hasta superar en la actualidad las 7.000 hectáreas destinadas a canola, carinata y camelina.
Entre los principales beneficios agronómicos y operativos, el productor destacó que la fecha de siembra temprana, fijada hacia fines de abril, permite optimizar el uso de la maquinaria propia antes de la ventana del trigo. Además, la cosecha anticipada entre octubre y noviembre genera un ingreso de liquidez financiero previo a la recolección de los cereales tradicionales.
En el plano del suelo, resaltó el aporte del sistema radicular pivotante que mejora la estructura y la infiltración de agua, sumado a una relación carbono-nitrógeno más baja que favorece la rotación. En materia nutricional y de manejo, la empresa trabaja con esquemas de agricultura de precisión y fertilización variable, haciendo foco en el nitrógeno, el fósforo y aportes clave de azufre de entre 15 y 20 kilogramos por hectárea, logrando densidades efectivas de 30 a 50 plantas por metro cuadrado.
Finalmente, Busson remarcó la rentabilidad de los cultivos en el contexto de precios actuales que rondan entre 560 y 580 dólares por tonelada. Señaló que si bien la logística de cosecha requiere una planificación precisa para evitar pérdidas por lluvias, las brássicas representan un esquema productivo muy conveniente tanto desde el punto de vista agronómico como económico.
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