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Trigo 2026

Cómo interpretar las heladas y por qué la tecnología será clave para proteger su potencial

Desde Neogen aportan evidencia sobre el impacto de las recientes heladas
Desde Neogen aportan evidencia sobre el impacto de las recientes heladas
13/07/2026 09:55 hs

Desde Neogen, marca de GDM, aportan evidencia sobre el impacto de las recientes heladas en el trigo, y explican por qué el daño visible no siempre se traduce en pérdidas de rendimiento. Además, el semillero ofrece recomendaciones de manejo para una campaña que recién comienza.

Las intensas heladas registradas durante los últimos días en distintas regiones agrícolas del país encendieron una señal de alerta entre los productores que ya tienen implantado el trigo. En numerosos lotes comenzaron a observarse hojas con puntas secas, bandeado clorótico, necrosis y un aspecto general de tejido "quemado", síntomas que naturalmente generan preocupación sobre el posible impacto en el potencial productivo.

Sin embargo, desde Neogen, una de las marcas de trigo de GDM, destacan que el diagnóstico debe realizarse con una mirada agronómica integral y no únicamente a partir del aspecto visual del cultivo. Un informe elaborado por el equipo técnico de Desarrollo LAS de GDM sostiene que, cuando las heladas ocurren durante los estadíos vegetativos -desde emergencia hasta macollaje-, el cultivo conserva una elevada capacidad de recuperación fisiológica y compensación.

La explicación está en la propia biología del cultivo. Durante las primeras etapas de desarrollo, el meristema o ápice de crecimiento permanece protegido por debajo o muy próximo al nivel del suelo. Por ese motivo, las bajas temperaturas afectan principalmente las hojas expuestas, mientras que la estructura responsable del crecimiento de la planta permanece protegida, limitando el daño al tejido foliar (Fowler et al., 1999; Fuller et al., 2007).

En el mismo sentido, el informe recuerda que el daño por heladas se origina por la formación de hielo extracelular, un proceso que provoca deshidratación celular, pérdida de la integridad de las membranas y necrosis de los tejidos (Taiz et al., 2015; Pearce, 2001). Como consecuencia aparecen síntomas característicos como el secado de las puntas de las hojas, la pérdida de turgencia y el conocido bandeado clorótico.

Del impacto visual al verdadero daño productivo

Uno de los principales mensajes del trabajo es que el aspecto del cultivo luego de una helada no siempre refleja el daño real sobre el rendimiento. El bandeado clorótico, por ejemplo, responde a una alteración fisiológica provocada por la amplitud térmica entre noches muy frías y días cálidos, que reduce transitoriamente la actividad fotosintética y favorece la acumulación de antocianinas en las hojas (Taiz et al., 2015).

Por eso, los especialistas remarcan que resulta fundamental diferenciar entre el daño visual inmediato y el daño funcional del cultivo, ya que no siempre existe una relación directa entre ambos (Pearce, 2001; Agrios, 2005).

La bibliografía internacional y los informes técnicos del INTA coinciden en este punto. Diversos estudios demuestran que las heladas ocurridas durante los estados vegetativos rara vez generan pérdidas significativas de rendimiento, gracias a la capacidad del trigo para reponer área foliar, mantener la dinámica de macollaje y compensar tempranamente la biomasa afectada (Fowler & Limin, 2004; Fuller et al., 2007; INTA, 2015).

No casualmente, una de las principales conclusiones del informe elaborado por GDM afirma que "no se evidencian daños en estructuras de crecimiento ni compromiso del meristema apical", razón por la cual "no se prevén mermas significativas en el rendimiento asociadas a este evento".

Cuando el frío le abre la puerta a la bacteriosis

Otro de los aspectos desarrollados por el equipo técnico es la aparición de síntomas compatibles con bacteriosis en algunos lotes afectados por las heladas.

Según explican los especialistas, estas infecciones deben interpretarse, en la mayoría de los casos, como una consecuencia secundaria del daño provocado por el estrés térmico. Las lesiones generadas por las bajas temperaturas producen una ruptura de la epidermis vegetal, liberación de exudados celulares y una disminución de los mecanismos locales de defensa, facilitando la colonización por bacterias oportunistas (Schaad et al., 2001).

El informe también menciona a Pseudomonas syringae, bacteria señalada por varios profesionales como un microorganismo con capacidad de nucleación de hielo, favoreciendo el daño tisular cuando se producen temperaturas bajo cero y actuando como un factor predisponente que amplifica el efecto del estrés abiótico (Embrapa, 2020).

Los síntomas más frecuentes incluyen lesiones inicialmente acuosas, manchas cloróticas y posteriores necrosis localizadas. Sin embargo, desde el punto de vista fitopatológico, estas bacteriosis generalmente no presentan un comportamiento sistémico ni la agresividad suficiente para comprometer el cultivo cuando no existen otros factores predisponentes (Agrios, 2005; Schaad et al., 2001).

Tecnología, genética y propiedad intelectual

Con el avance de la siembra de trigo y una campaña que ya comenzó a desarrollarse en gran parte del país, Neogen también pone el foco en otro aspecto estratégico para el productor: la incorporación de genética de alto potencial bajo un esquema que promueve la innovación y el reconocimiento de la propiedad intelectual.

Sobre ese escenario, la marca confirmó su participación, por tercer año consecutivo, en el próximo Congreso Aapresid, que se realizará del 4 al 6 de agosto en Rosario, donde contará con un stand propio y desarrollará distintas actividades junto a productores y clientes.

“Vamos a estar por tercera edición consecutiva presentes en Aapresid. Tendremos nuestro stand y estaremos realizando jornadas y charlas con clientes para seguir compartiendo experiencias y novedades sobre nuestra paleta de productos”, anticipó Gonzalo Crespo, gerente de marca de Neogen.

Uno de los principales ejes Neogen llevará al encuentro será el concepto Hectáreas Tecnológicas (HT), que es la unidad de medida de Sembrá Evolución, un sistema que busca fortalecer el desarrollo de nuevas variedades y brindar mayor previsibilidad al productor al momento de comercializar su cosecha.

“La HT es el mecanismo que tiene el productor para reconocer la propiedad intelectual al realizar el uso propio en su campo”, explicó Crespo. Y agregó: “Comprando las Hectáreas Tecnológicas correspondientes, el productor va a tener todo en regla al momento de sembrar las variedades NEOGEN y luego entregar el grano al momento de la cosecha sin ningún inconveniente”.

El directivo recordó también la importancia de adherirse al Programa de Pre Certificación de Hectáreas (PPH). Este programa permite eliminar el límite inicial de entrega de 4.000 kilos por HT, habilitando la comercialización de mayores volúmenes cuando los rendimientos del lote se encuentren dentro de parámetros técnicamente consistentes.

De esta manera, mientras acompaña a los productores con información técnica para interpretar correctamente el impacto de las heladas y tomar decisiones agronómicas basadas en evidencia, Neogen refuerza también su apuesta por una agricultura sustentada en genética de alto rendimiento, innovación y un sistema que promueve el reconocimiento de la propiedad intelectual como motor para el desarrollo de nuevos materiales.

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