El consultor Andrés Halle destaca la recuperación del stock y precios históricos, mientras denuncia que el abandono de la infraestructura obliga a los productores a mudarse a los pueblos.
El sector ganadero argentino atraviesa una etapa de contrastes marcados. Por un lado, la eficiencia productiva «tranqueras adentro» alcanza niveles históricos; por el otro, la logística se convierte en una carrera de obstáculos. Así lo describió el ingeniero Andrés Halle, titular de Econoagro, quien asegura que, pese a la caída nominal del stock vacuno, los indicadores de productividad real están en su mejor momento.
Para Halle, el dato del stock es relativo si se analiza el «coeficiente de logro». Según sus mediciones, la relación entre terneros logrados y vacas presentes es del 66,8%, superando el 65,2% informado por SENASA. “Es el mejor de toda la serie desde que se empieza a medir el stock en 2007”, subrayó el especialista, en el programa Mercado Visión, de Canal Rural, señalando que hoy se producen más terneros con menos vientres.
Inversión y retención en marcha
El escenario económico actual presenta términos de intercambio que Halle compara con el excelente ciclo de 2011. Esta rentabilidad está impulsando un cambio de fase hacia la capitalización. “Mi creencia es que ha empezado, desde fin del año pasado, un ciclo de retención”, afirmó, basándose en la menor oferta de hembras y en el aumento del peso de faena, señales clásicas de recuperación del rodeo.
Esta mejora en los precios permite que el productor vuelva a invertir en lo básico: arreglos de mangas, alambrados y pasturas. Sin embargo, Halle aclara que no se percibe la explosión de años como 2008 porque el sector agrícola no acompaña con la misma pujanza.
El drama logístico en Entre Ríos
El optimismo productivo se diluye al llegar a la tranquera. Halle, quien vive en Lucas Norte, Entre Ríos, relató las penurias que atraviesan para sacar la producción por la Ruta Provincial 20. Con apenas 15 milímetros de lluvia, el camino se vuelve intransitable, dejando camiones y autos encajados en el barro. “Yo estoy a 60 y pico kilómetros del pueblo y es una odisea directamente… hace más de 5 o 6 años que no pasan más los colectivos”, denunció con dureza. El consultor advirtió que esta falta de mantenimiento vial no solo afecta la economía, sino que destruye el tejido social rural. “Por eso la gente no vive en el campo y se va a vivir a los pueblos; si todo el servicio que tenés es cada vez peor, no es mejor”, sentenció, resaltando que ni las maestras ni los alumnos pueden llegar a las escuelas cuando el clima no acompaña.
Fuente: Elrural.com
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