En el marco de las acciones de capacitación y difusión técnica que impulsa la Cooperativa Agrícola Ganadera y de Servicios Públicos Aranguren, Leonardo Coll, del INTA Paraná, brindó detalles sobre el presente y las perspectivas del cultivo de colza en la provincia de Entre Ríos.
Coll explicó que la colza —también conocida como canola— ha despertado un creciente interés en los últimos años entre los productores entrerrianos, tanto en quienes comienzan a evaluarla como en aquellos que ya cuentan con experiencia en su manejo.
En ese sentido, destacó el trabajo articulado entre el el organismo y la Cooperativa, particularmente en la multiplicación de semillas de variedades desarrolladas por el organismo.
Según indicó el técnico, Entre Ríos concentra entre el 40% y el 50% de la producción nacional de colza, lo que demuestra su excelente adaptación a las condiciones agroecológicas de la provincia. “Los productores que vienen trabajando con este cultivo han obtenido buenos resultados y una rentabilidad interesante, lo que impulsa a otros a comenzar a considerarlo”, afirmó.
Asimismo, explicó que este crecimiento también está vinculado a la demanda global de aceites vegetales y biocombustibles. “La colza permite producir aceite tanto para consumo humano como para la industria del biodiesel, lo que genera nuevas oportunidades dentro del esquema productivo”, agregó.
Coll remarcó el aporte de la colza dentro de los sistemas de rotación, especialmente en esquemas de doble cultivo.
“Una soja de segunda sembrada después de colza puede rendir en promedio unos 400 kilos más que sobre trigo, principalmente por la anticipación en la fecha de cosecha”, explicó.
Además, destacó los beneficios en la estructura del suelo, ya que el cultivo genera canales naturales que favorecen la infiltración de agua y mejoran la fertilidad física, impactando positivamente en los cultivos posteriores.
Incluso, mencionó que en algunos casos el trigo implantado al año siguiente puede alcanzar incrementos de hasta 500 kilos por hectárea cuando forma parte de una secuencia que incluye colza.
Diversificación y estabilidad productiva
Otro de los aspectos resaltados fue el rol de la colza en la diversificación de los sistemas agrícolas.
“Diversificar permite reducir riesgos climáticos y de mercado. Si un cultivo no tiene un buen año, otro puede compensar y sostener la rentabilidad del sistema”, explicó. Asimismo, subrayó que la rotación contribuye al manejo de malezas y enfermedades, favoreciendo sistemas productivos más sustentables.
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