El objetivo, dijo, era salvar a los 200.000 terneros de la raza lechera Holando Argentino que son sacrificados anualmente al pie de la vaca, alrededor de un 30% de los machos que nacen (el resto es engordado entre 18 y 30 meses más para llegar al frigorífico).
Esas obras, que estarían listas en 90 a 120 días, según dijo, permitirían agregar al mercado “100.000 toneladas de carne total con destino de exportación”, que se podrían despachar sin restricciones pues no estarían sometidas al encaje para el mercado interno.
Pero el plazo de mínima estipulado por la Presidenta venció, y no hay noticias de la creación de estos establecimientos de engorde. A un mes de que se venza el plazo de máxima, la medida no fue siquiera reglamentada para sanear la gran cantidad de zonas grises que tiene este anuncio.
Desde la única empresa que había reconocido públicamente su interés en participar del proyecto, JBS Swift, no pudieron confirmar a este diario avances en materia de inversión. La firma, hoy de capitales brasileños, había expresado en un comunicado, a mediados de enero, que estaba “preparando su entrada en éste negocio (del feedlot)”, con miras a la “posible reducción de oferta de hacienda para faena en un futuro próximo”.
Entre las dudas que despierta el plan oficial, se alza la incógnita sobre de dónde saldrán los granos necesarios para alimentar al ganado, así como si los establecimientos entrarán en el sistema vigente de compensaciones para feedlots.
45.000 overos menos
Tras el anuncio de diciembre, los ruralistas habían dicho que la medida era inaplicable, entre otras cosas, porque en los tambos las pariciones son diarias.
Cada año nacen en el país 1,2 millón de crías Holando, de las que la mitad son machos. Sobre la base de esos números anuales, según Néstor Roulet, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), estimó que en 90 días nacieron en el país 150.000 terneros overos (el 50% de 300.000 crías Holando). De ellos, se liquidaron 45.000, que ya deben restarse de los 200.000 animales que iban a engordarse en los feedlots oficiales.
Según Roulet, “este es sólo uno más de los compromisos incumplidos del Gobierno”. Desde el punto de vista del binomio halcones y palomas, se puede ver en el abandono del proyecto de feedlots, que impulsaba el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el triunfo de la propuesta la Secretaría de Agricultura. Esta consistía en un esquema de subsidios para engordar terneros, que finalmente quedó plasmado en uno de los cuatro acuerdos firmados por los ruralistas con la Presidenta a principios de marzo.
Ese esquema consiste en una compensación de 10 centavos por litro de leche sin procesar con destino a industrialización, para tambos que produzcan hasta 3.000 litros diarios, y otra compensación de $ 200 por ternero que el productor lácteo decida engordar en su campo.
La Oncca anunció el lunes el pago de $ 28,8 millones a tamberos, correspondiente a los aportes no reintegrables (ARN) de marzo.
Fuente: Julieta Camandone- El Cronista Comercial