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Vuelve la lluvia de dólares

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La cosecha y la colocación de deuda por parte de las provincias aumentan el ingreso de dólares al país. Al mismo tiempo, se modera la salida de capitales respecto de los niveles de 2010.

En lo que va del año, el Banco Central está saliendo de compras más seguido y con mayor intensidad. Los agrodólares que aporta la cosecha determinan que la autoridad monetaria redoble los esfuerzos para acumular divisas y lograr así que la moneda norteamericana no pierda más terreno en la cotización contra el peso. Con la cosecha bordeando los 100 millones de toneladas, las estimaciones indican que, este año, las exportaciones del sector promediarán los US$30.000 millones, lo que implica un salto del 30% respecto del aporte del año pasado. Aunque el grueso de la soja se liquida en este segundo trimestre, los dólares de la cosecha fina ya empezaron a llegar al país, y así, el saldo comercial favorable del primer trimestre fue de US$1.800 millones. En este contexto, el Banco Central salió a comprar US$3.150 millones entre enero y marzo, que se suman a los US$793 millones de los primeros quince días de abril.

"Esto transforma la salida de capitales en entrada de capitales", señala Ramiro Castiñeira, analista de Econométrica. "Aunque esto no implica que no haya una mínima dolarización de cartera", dice. En 2008, la salida de capitales mensual fue de US$2.000 millones. Según la consultora C&T, la fuga de 2010 fue de US$11.410 millones.

"La salida se moderó bastante en el segundo semestre. En la primera parte del año era de US$1.000 millones por mes y en la segunda bajó a US$700 al mes. Creo que, en lo que va de este año, se está manteniendo esa tendencia" sostiene Camilo Tiscornia, director de la consultora.

Para Castiñeira, "en lo que va de este año, la fuga ronda los US$500 millones al mes. Pero esto no implica que el saldo de la cuenta corriente sea negativo. En 2010 tuvo un saldo favorable del 1% del PBI y lo más probable es que este año termine equilibrada".

"Si bien no están todavía los datos oficiales del Banco Central, la estimación es que en el primer trimestre la salida de capitales se moderó respecto del año pasado", coincide Maximiliano Castillo Carrillo, de la consultora ACM. "Para este año, esperamos una salida de capitales similar a la de 2010 por la incertidumbre que generan siempre las elecciones y que se potencia porque la economía argentina todavía sigue estando bastante dolarizada".

"La salida de capitales tiene mucha volatilidad y puede cambiar de un mes a otro. Eso es lo que explica la extrema cautela del Gobierno con relación a las cuentas externas.

Una preocupación que resulta excesiva; las medidas que toma para evitar la salida de dólares terminan generando más incertidumbre que la que intentaban reducir", opina Castillo.

La salida de capitales se viene compensado en lo que va del año con el ingreso de divisas. Si bien las exportaciones explican el grueso de la entrada de dólares al país, en el verano se sumaron otros factores. Entre ellos, la emisión de deuda por parte de las provincias, con Buenos Aires a la cabeza, que en enero concretó una colocación por US$750 millones. Para el resto del año se aguarda que la gobernación de Daniel Scioli realice una nueva emisión y que lo mismo hagan otros distritos, como la ciudad de Buenos Aires y Neuquén.

Este es el escenario que permite que el Banco Central compre más dólares de los que ingresan por la balanza comercial. "La compra de divisas por parte del Central se va a acelerar en el transcurso del año", dice Castiñeira. "Por lo menos va a comprar US$9.000 millones, pero es posible que me quede corto con esta estimación".

De cumplirse este pronóstico, el Central compraría casi el mismo monto que el Gobierno tiene que destinar al pago de los vencimientos de la deuda, que suman US$10.000 millones en 2011.

"A pesar de que el Central ya lleva comprados prácticamente US$4.000 millones, el nivel de las reservas no subió porque el banco tuvo que hacerle transferencias al Tesoro para el pago de deudas.

Así, al 15 de abril lleva pérdidas US$600 millones de reservas respecto del comienzo del año" señala Tiscornia.

Según el relevamiento de expectativas del Banco Central, los economistas estiman que las reservas serán de US$52.000 millones a fin de año, el mismo nivel que en 2010. Pero por el crecimiento de la economía, pasarían de representar el 14% del PBI a equivaler al 12% del producto. "Hace dos años que se vienen usando reservas para el pago de deudas y eso va a ir reduciendo el stock de activos externos.

Por eso es muy difícil pensar que las reservas vayan a crecer este año, creo que van a caer levemente, aunque no en niveles preocupantes", dice Castillo.

Los analistas difieren a la hora de evaluar cuáles son los pasos que debería seguir el Gobierno. "El pago con reservas es conveniente en un mundo de tasas de interés en mínimos históricos", sostiene Castiñeira. "Por este año está descartado que el Gobierno salga a colocar deuda en los mercados, aunque como las tasas están bajas, no estaría mal que empezaran a emitir", considera Castillo.

iEco

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