En dos semanas (el 6 de setiembre) vence la flexibilización que rige para la exportación de carne vacuna proveniente de vaca conserva y novillo pesado. Si el gobierno no renueva la vigencia de la resolución que facilitó esos embaques externos, que favorecieron a industriales y mejoraron el precio que reciben los productores, la carne volverá a ser tema de conflicto.
El plan del gobierno fue eficiente en cuanto a controlar el precio del producto en los mostradores. «La prioridad es controlar la inflación en el consumo interno», dicen los funcionarios frente a ganaderos e industriales frigoríficos. Con este marco, la cadena de la carne, separada, busca articular propuestas para presentarle al gobierno.
Desde todos los sectores se coincide en que la prioridad inmediata se centra en una renovación en el permiso para exportar carne proveniente de vacas conserva y novillo pesado.
Los frigoríficos siguen manteniendo comunicaciones con el gobierno con el fin de lograr una prórroga en la resolución, mientras defienden la cuotificación de 40% sobre los restantes cortes restringidos. La liberalización de la Cuota Hilton, termoprocesados y menudencias no está, por ahora, en discusión.
La industria cuotificó la faena, y dentro de las propuestas que presentaría al gobierno está la de mayores cupos e imposición de bandas de precios para las carnes, lo que permitiría satisfacer, según su argumento, el consumo interno y las aspiraciones de exportaciones.
Los ganaderos, en tanto, intentan articular una propuesta en conjunto (Sociedad Rural Argentina, CRA y Coninagro) que permita acercar más los intereses de las entidades del campo y los del gobierno.
Pese a que existe gran hermetismo, se presume que la propuesta de los productores no será muy diferente de las variantes presentadas con anterioridad y que fueron, con matices, rechazadas por el gobierno: liberalización total de las exportaciones y eliminación de los límites de faena. Pero habría detalles puntuales que delinearían una relación de acercamiento con el Ministerio de Economía, pero de enfrentamiento con los frigoríficos.
Los productores rechazarán todas las cuotificaciones de compras y de faena porque, dicen, afectan sus precios. Pero pretenderían presentar una propuesta que no sería del desagrado de la ministra Felisa Miceli.
A grandes rasgos, propondrían una apertura diferencial de las exportaciones, según cortes y categorías, la evaluación de porcentajes de compras de hacienda y faena, y finalmente no discutirían la vigencia de los precios de referencia impuestos por el gobierno varios meses atrás.
Luego de las reuniones mantenidas con Economía, tanto la Sociedad Rural Argentina, que conduce Luciano Miguens, como Coninagro, que lidera Fernando Gioino, estarían dispuestas a sellar un acercamiento formal con el gobierno en un acuerdo macro al que se sumaría Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que todavía no fue invitada por Miceli. En CRA esa falta de diálogo con el gobierno ya comienza a inquietar y a calentar el ánimo de algunas entidades que la componen.
Fuente: Ámbito Financiero