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Vinos orgánicos y vegetarianos, tendencia innovadora

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Las dos formas de producción garantizan un proceso natural, sin agregados químicos. Aunque en el país constituyen una novedad, la región de Cuyo exporta miles de litros y hasta fueron premiados en el exterior.

Los vinos orgánicos, vegetarianos y biodinámicos constituyen una innovadora tendencia vinícola, que garantiza un proceso natural, sin agregados químicos en toda su elaboración, lo que no va en detrimento de la calidad, ya que algunos ganaron premios internacionales, en competencias junto a sus pares convencionales.

En términos generales, se llama vino orgánico al que fue realizado en forma totalmente natural, sin agregados químicos; el vegetal, o para vegetarianos, no contiene ningún producto animal, y el biodinámico se elabora en base a los ciclos astrales.

De todos modos, la condición de orgánico no la determina el productor sino el comprador, que es el que impone el cumplimiento de su certificación. Los vinos sanjuaninos de este tipo se ajustan a certificaciones de Argentina, Europa, Estados Unidos, Japón.

Aunque el producto resulta novedoso para el público argentino en general, San Juan exporta cientos de miles de litros mensuales y recientemente obtuvo una doble medalla de oro en el Concurso Internacional de Vinos y Licores "Vinus" -del que participaron 35 países-, con un semental gran reservado tinto orgánico de 2005.

El enólogo Rafael Pérez, que se desempeña en varias bodegas del sanjuaninas, explicó que "un vino se define como orgánico si cumple con las certificaciones del comprador de destino, es decir la validación de ese comprador".

"Ser orgánico -agregó- implica una filosofía que contempla un tratamiento de la vid sin pesticidas ni herbicidas y con agregados solamente naturales, para evitar la polución del suelo".

Según Pérez, "esta filosofía establece que ciertos organismos dañinos para las plantas no deben ser exterminados, sino controlados, para que la planta se autodefienda".

Para ello, siguió, "es necesario mantener el equilibrio ecológico de ese microsistema, porque entre las especies se atacan y matan, pero si el hombre interviene y con pesticidas aniquila una especie, la otra se sobredimensiona y termina siendo más perjudicial para la planta".

En el proceso de bodega, en un vino orgánico se agrega un 50 por ciento menos de sulfitos que en los vinos convencionales, a modo de conservantes, en tanto las levaduras que intervienen tienen que estar libres de cualquier modificación genética.

Para que un vino entre en esta categoría, tanto el viñedo como la bodega deben haber operado bajo las normas mencionadas durante al menos tres años.

En cuanto a los vinos etiquetados como vegetales, o "estrictamente para vegetarianos", Pérez precisó que son los que no contienen ningún tipo de elemento animal".

En su composición no figurarán "algunas caseínas y albúminas, provenientes de la leche y el huevo, que sí utilizan como clarificantes los vinos convencionales, lo mismo que otros componentes animales en el filtrado", comentó el experto.

Sobre los vinos biodinámicos, explicó que cumplen con "una certificación extra dentro de los orgánicos, cuya filosofía se basa en el concepto de que el viñedo es un organismo vivo, y como tal recibe influencia de los ritmos astrales, en especial de la relación entre la Luna y la tierra", dijo.

El enólogo aclaró que si bien esta filosofía nació en Alemania luego de estudios científicos, "los chacareros argentinos y productores artesanales contemplan desde hace muchos años los movimientos de la Luna para tomar una decisión sobre sus cultivos".

"Si la Luna puede influir en las mareas, con más razón lo debe hacer en las cosechas, y entonces los productores de vino biodinámico tienen en cuenta esos ritmos astrales para la siembra, la cosecha y otros procesos de la producción", agregó.

Fuente: Infobae

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