En su último informe publicado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, se determina que “la campaña agrícola 2013/14 viene siendo afectada por una marcha agroclimática extremadamente irregular que, muy probablemente, continuará observándose durante los próximos meses”, presentando una sucesión de “extremos con signos contrapuestos”.
Según el informe, las condiciones de partida cuentan con buenas reservas de humedad al este del área agrícola, “pero con niveles escasos en gran parte del centro y el oeste”. Mientras las precipitaciones invernales se concentran en el este del área agrícola, el centro y el este reciben valores moderados a escasos. Para la primavera se auguran lluvias abundantes, “pero muy irregulares, con tormentas severas, y riesgo de crecida de los grandes ríos” y heladas invernales moderadamente intensas, que “podrían extenderse hasta entrada la primavera”.
Para el verano, anticipa el “riesgo de que comience con una pausa en las lluvias y calores intensos” y un final con tormentas fuertes que se mantengan en el otoño.
Por su parte, Stella Carballo, especialista del INTA, estimó que "en un año 2013 que continuará en igual condición que 2012, el océano Atlántico cobra importancia porque puede provocar, dentro de las condiciones de neutralidad, lluvias importantes como ocurrieron el año pasado en primavera. Hasta ahora, este océano se está comportando muy bien, trayendo flujos de humedad desde el nordeste del territorio”.De cara a la siembra de granos gruesos, pronosticó que los meses de más lluvias se van a dar en la primavera, pero recién a partir de octubre. "Sí octubre se presenta llovedor, como adelantan los modelos, las heladas tardías de noviembre son menos probables", vaticinó.
Otro consultor, José Luis Aiello también prevé que las condiciones de neutralidad se mantengan por los próximos tres meses. A partir de septiembre podría, eventualmente, surgir un leve calentamiento del océano Pacífico que podría definir un Niño de baja intensidad. El escenario previsto por Aiello, de lluvias normales en los próximos meses en la región pampeana, generaría buenas condiciones para los cultivos de granos finos ya implantados. Por su parte, los granos gruesos también se verían favorecidos por la disponibilidad de humedad en el fin de invierno y tendrían posibilidades de buen desarrollo una vez implantados a partir de las lluvias primaverales.