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Una empresa mendocina venderá aviones en Brasil

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Es una aeronave de uso agrícola que replica un modelo de la Piper. Un convenio con el país vecino permitirá eliminar barreras técnicas para todo el sector. El avión de uso agrícola es el PA-25 "Puelche".

Lo que queda de la industria aeronáutica argentina, que intenta resurgir después de casi haber desaparecido en la década pasada, está a punto de ganar un mercado ultracompetitivo y herméticamente proteccionista.

Un acuerdo técnico entre la Argentina y Brasil redundará en un hito para todo el sector, pero fundamentalmente para Laviasa, una firma mendocina que en 1998 se quedó con derechos de la desaparecida (y memorable) fabricante de aeronaves Piper Aircraft.

La compañía –que se mantiene cauta sobre el tema– podrá exportar el avión de uso agrícola PA-25 "Puelche".

El nombre del modelo mantiene el espíritu de la denominación original "PA Pawnee", que hacía referencia a una tribu norteamericana y que fue reemplazada por "Puelche", un pueblo indígena cuyano.

El PA-25 fue uno de los equipos de uso agrícola más exitosos de la Piper y por eso su versión argentina despertó interés en potenciales clientes de Brasil, que tiene una poderosa industria aeronáutica. Un ejemplo de ello es que el Puelche se enfrentará a un competidor de peso: el Ipanema, de Neiva, una subsidiaria de Embraer.

Según datos del mercado, mientras el Ipanema cuesta unos u$s 300.000, el PA-25 "Puelche" valdría unos u$s 150.000. Sin embargo, la Gerencia General de Certificación de Productos Aeronáuticos del país vecino, un organismo dependiente de la Agência Nacional de Aviação Civil (Anac) impone fuertes exigencias para la certificación técnica, lo que es tomado por la industria argentina como una suerte de barrera para el ingreso.

Hoy, especialistas de la dependencia de la ANAC, con sede en San Pablo, se reunirán con enviados de la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad para terminar de elaborar el texto del Memorandum de Entendimiento de Certificación, el cual facilitará el intercambio de aeronaves y partes. Autoridades de la ANAC brasileña (homónima de la, en formación, argentina) vendrán en junio para firmar el acuerdo final.

Para los dirigentes del sector, es un avance en su esfuerzo por recuperar la producción nacional. "El miércoles llevaremos una propuesta para la política de un arancel externo común para la industria aeronáutica, que Brasil quiere que tenga nivel Mercosur", adelanta Raúl Paz, director Ejecutivo de la Cámara de la Industria Aeronáutica y Aeroespacial Argentina. "Pero lo más importante para nosotros no es tanto el arancel, sino el tema de la certificación técnica, porque queremos que la industria aeronáutica siga funcionando", añadió.

La mendocina Laviasa, propiedad de los empresarios Manuel Prieto y Roberto Engroba; Siper Aviación (sigla de Raúl Santiago Siri y Sprinter Perrotti,que vende equipos Cessna Pijao) y Cicare (creada por Augusto Ulderico Cicaré), que fabrica helicópteros y simuladores, son los últimos exponentes del sector. Están frenadas, pero con un pasado exitoso, firmas como Aero Boero (fabricaba aviones agrícolas), Planard (planeadores), RACA (helicópteros Hughes) y Chincul (Piper). En la incógnita permanece todavía la ex Fábrica Militar de Aviones, hoy administrada por Lockheed.

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