Genética

Una alternativa para producir más y mejor

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Monsanto lanzó, a nivel global, una idea basada en la genética, y en cuidar el ambiente y la población rural. En 20 años se podrían duplicar los rendimientos actuales, con eventos biotecnológicos que ya están en sus últimas etapas de investigación.

Con la problemática de la escasez de alimentos en el mundo como telón de fondo, los ejecutivos de Monsanto comenzaron a elaborar nuevas estrategias a nivel global destinadas a enfrentar la situación. Y decidieron hacerlo a través de un programa de tres vías, dentro del cual el desarrollo de nuevas tecnologías en los cultivos de soja, maíz y algodón juega un rol trascendente. En este contexto, sostienen que, en los próximos 20 años, se podrían duplicar los rendimientos actuales, con eventos biotecnológicos que ya están en sus últimas etapas de investigación.

Pablo Vaquero, director de Estrategia y Nuevos Negocios de Monsanto Argentina, señaló que la empresa, a nivel global, busca contribuir con soluciones ante la mayor demanda mundial de alimentos, a través de tres pilares estratégicos: el desarrollo de mejores semillas, la conservación de los recursos naturales y la calidad de vida de las comunidades rurales, que en muchos lugares del planeta viven en situaciones de pobreza o apenas de subsistencia.

Para eso, la compañía ya puso en marcha destintas iniciativas en el mundo. En Africa, por ejemplo, participa de un proyecto con otras empresas y ONGs en pequeñas comunidades de productores (en su mayoría mujeres), que siembran con métodos muy rudimentarios. Allí, provee a los agricultores la tecnología de resistencia a sequía en maíz, mediante exenciones en el pago de las regalías.

"Estamos enseñando a sembrar mejor y a fertilizar el suelo. Pero además les acercamos semillas de mayor rendimiento", explicó Vaquero, y se entusiasmó al afirmar que, con este proyecto, los agricultores pudieron mejorar sus rindes promedio de maíz desde los 3.000 kg/ha hasta llevarlos a los 10.000 kg/ha. "Así, estas mujeres pueden superar sus necesidades de alimentación y mejorar su calidad de vida", apuntó.

En la Argentina, la compañía inició un proyecto con pequeños productores algodoneros que abarca las provincias de Chaco, Formosa y Santiago del Estero, y en el que participan diversos actores de los sectores público y privado.

Esta iniciativa involucra el trabajo de Monsanto junto al de la Secretaría de Agricultura de cada provincia y al INTA. "Buscamos impulsar el mercado de semillas de algodón, que equivale a 330.000 hectáreas sembradas, poniendo a disposición de los productores locales materiales que garanticen mayores potenciales de rendimiento", indicó Vaquero.

El proyecto comenzó en 2007, mediante un convenio alcanzado con la Secretaría de Agricultura de Formosa, para una prueba piloto. La provincia adquirió unas 70.000 bolsas de algodón con la tecnología Bt (con resistencia a insectos) de Monsanto, las cuales luego fueron entregadas a pequeños productores, que abarcan un total de 11.000 hectáreas implantadas. Según Vaquero, "así los algodoneros pasaron de producir 800 kilos a 3000 kilos por hectárea de fibra, con el buen uso de la biotecnología y menos insecticidas".

Además, informó que la compañía posee en el mercado dos nuevos eventos biotecnológicos, con tecnología RR y Bt, y adelantó que espera recibir la aprobación de un nuevo evento, el BR, que incorpora resistencia a insectos y a glifosato en una misma planta.

"En los próximos 20 años, vamos a poder duplicar la producción por hectárea de cultivos como maíz, soja y algodón con las tecnologías que hoy están disponibles, producto de la investigación", señaló Vaquero, y destacó que la empresa prevé hacer un aporte importante también para la investigación en trigo y arroz, alimentos claves en el mundo.

"Lo más interesante es que pensamos hacer esto utilizando la tercera parte de los recursos naturales que hoy se usan. Por ejemplo, se puede usar menos agua para producir la misma cantidad de materia verde; también se puede hacer un uso más eficiente del nitrógeno disponible (con lo cual será necesario fertilizar menos), o sembrar semillas que toleren mejor la salinidad (así se puede aumentar el área de siembra)", detalló.

"Esto será posible con ingeniaría genética", agregó Vaquero, y recordó que Monsanto invierte cerca de 800 millones por año en proyectos de investigación, una cifra equivalente al 10% de sus ventas mundiales. En tanto, indicó que la evaluación de un nuevo evento, hasta el momento de su comercialización, demanda una década de trabajo y una inversión de 100 millones de dólares. Es importante destacar algunos pocos de estos proyectos llegan a su etapa final, para ingresar al mercado y ser comercializado.

Según Vaquero, en la actualidad la compañía apuesta a intensificar sus acciones fundamentalmente en algunas áreas específicas del mundo: Estados Unidos, India y China, y Brasil y Argentina. "Esto abre buenas perspectivas para nuestro país, en el que estamos desde hace más de 50 años, aunque aquí aún tenemos problemas por resolver, como el tema de la propiedad intelectual", finalizó el ejecutivo.

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