Estas plagas exóticas han cambiado en forma permanente el modo usual de manejo de plagas de la soja en los estados centrales del norte. La soja nunca más será un cultivo relativamente libre de plagas de insectos en Norteamérica".
Estos conceptos fueron expresados en un reciente documento en la Conferencia Crop Protection Technology por David Ragsdale, de la Universidad de Minnesota y otros investigadores del área núcleo sojera de los Estados Unidos.
Hacen referencia principalmente al pulgón de la soja Aphis glycines, una especie de origen asiático y a la roya de la soja (descubierta en 2004 y aún sin causar ataques masivos en en esas latitudes).
De acuerdo con la recopilación de información realizada por Jorge Aragón, del Inta Marcos Juárez, Aphis glycines apareció en el año 2000 en 10 estados del núcleo sojero del país del Norte, expandiéndose dos años después a 20 estados centrales con intensos ataques que obligaron a controlar la plaga en siete millones de acres (2,8 millones de hectáreas). En la campaña 2005 los ataques fueron tan intensos y difundidos que requirió el tratamiento de 15 millones de acres (6,06 millones de hectáreas) (Cuadro 1 ).
Mientras en 1999 no se había efectuado ninguna aplicación contra insectos, en 2005 se hicieron tratamientos del 10 al 80 por ciento de la superficie sojera del estado de Michigan.
Para el control de estos pulgones, que con picos de ataque puede reducir los rendimientos en 30 a 50 por ciento y transmitir además numerosos virus, se utilizan gran diversidad de insecticidas que incluyen fosforados o carbamatos de alta toxicidad, en elevadas dosis. Esto genera una gran preocupación no sólo por el aumento de los costos de protección sino también por posibles efectos secundarios de contaminación ambiental.
En el país
En los últimos 35 años, nuestro país ha sufrido la invasión de numerosas especies de pulgones e insectos, cuyas características biológicas como la reproducción por partenogénesis y su gran número de generaciones anuales que desarrollan (de 20 a 30) facilitan su rápida difusión en un nuevo ambiente.
En 1970 y 1980 aparecieron los pulgones verde, azul y moteado en alfalfa; mientras en trigo se registró la aparición del pulgón amarillo y de la espiga. En 1992 se detectó el pulgón ruso también en este cultivo.
En uno de los numerosos trabajos publicados sobre el pulgón de la soja, a partir del 2002, se hace referencia a que el posible origen de la población actual en Estados Unidos sea de Japón y que la infestación de Australia ocurrió también en el año 2000.
En una comunicación reciente, Chris DiFonzo, de la Universidad de Michigan, informó que un factor clave para la gran difusión del pulgón de la soja en esa región central de Estados Unidos y sur de Canadá fue la presencia muy difundida de un arbusto ornamental (Rhamnus catharticus), el cual cumple la función de huésped obligatorio para la postura de huevos de las formas sexuadas de los pulgones durante el otoño.
Se estima que la escasa difusión de esta especie vegetal en Argentina podría ser un factor que reduciría la posibilidad de establecimiento y colonización de la plaga, en el hipotético caso de que supere las barreras sanitarias.
Hay que destacar la extraordinaria importancia de la vigilancia y control permanente por parte de las autoridades fitosanitarias de los puertos y la ejecución de las medidas cuarentenarias, para evitar la entrada de plagas exóticas.
No obstante se cree que, a partir de las campañas con infestaciones masivas de pulgón en soja en America del Norte, aumentan las posibilidades de su aparición en el Cono Sur. Por otro lado, la extensa superficie sojera la hace igual de vulnerable que a la del hemisferio Norte, tal como relatan los investigadores estadounidenses.
En base a numerosos artículos y trabajos ya publicados sobre este insecto se está preparando una revisión bibliográfica con detalles sobre sus características biológicas y sobre los importantes avances en técnicas de control cultural, control biológico, resistencia genética, control químico, muestreo y umbrales de tratamiento. Prácticas ya efectuadas en varias universidades de Estados Unidos, Australia, China y otros países afectados por la plaga.
Fuente: La Voz del Interior