Ruta 18

Un puente que mete miedo

Actualidad
El puente sobre el arroyo Quebracho, en el Departamento Paraná y a unos 40 kilómetros de la capital provincial, tiene sus estructuras de hormigón que lo sostienen al descubierto. La Ruta Nacional Nº 18 une el este y oeste de Entre Ríos.

La 18 es una de las principales vías de comunicación de la provincia de Entre Ríos. De echo, las dos principales ciudades, Paraná y Concordia, están unidas a través de esta carretera que cruza de este a oeste la geografía mesopotámica.

La ruta sobrepasa numerosos cursos de agua en su traza: arroyos como el Espinillo, Quebracho, Moreyra, El Tigrecito, Villaguay y el río Gualeguay son salvados mediante conexiones de importancia, hasta su unión con la Nacional 14.

Cada uno de estos puentes ha sufrido deterioros y en casos emblemáticos, han sido reemplazados por estructura modernas y acordes a los actuales medios de transportes, como el viaducto inaugurado hace un par de años sobre el Gualeguay, pocos kilómetros antes de la ciudad de Villaguay.

La ruta, que es de jurisdicción nacional, fue concesionada en su mantenimiento a dos empresas constructoras provinciales, Losi SA y Pietroboni. según información recabada por este sitio, Vialidad Provincial debe auditar el trabajo de conservación del camino.

Campo en Acción, en su habitual recorrida por las zonas productivas, pudo constatar el deterioro de uno de los principales puentes de la ruta, desgaste acentuado en los últimos meses por los fenómenos climáticos.

Según vecinos de la zona de El Ramblón, las lluvias torrenciales de los meses de diciembre y enero intensificaron la tarea que el curso de agua venía realizando lentamente, descubriendo en su totalidad las vigas de concreto.

"Da miedo mirar" expresó un lugareño a Campo en Acción, mientras un camión circulaba sobre la obra de arte, con su carga de animales, en una zona agroganadera por excelencia. Para tener una idea cabal de lo expresado, es interesante recorrer la galería de imágenes que acompañan la nota en este sitio.

En diciembre de 2006, las lluvias en la zona alcanzaron los 400 milímetros, más del doble que el promedio para la época, y como si esto fuera poco, las precipitaciones fueron de una intensidad poco usual, ya que en pocas horas se producía la lluvia de magnitud.

Lo mismo ocurrio en enero y, según los vecinos, el arroyo estuvo desbordado durante mucho tiempo y con un caudal de agua elevado y sumamente intenso que fue horadando el cauce, dejando el hormigón al desnudo.

Un proceso similar se observa en el puente sobre el arroyo Espinillo, a 20 kilómteros de Paraná. En este caso particular, las ondulaciones del pavimento colocado sobre la estrucutra aérea provocan no pocos incovenientes a los automovilistas y transportistas que a diario circulan por esta ruta, una de las principales vías de comunicación de Entre Ríos.

Emilio Ruberto - Campo en Acción

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web