Dirigencia agropecuaria / El escenario, tras la muerte de Kirchner

Un nuevo liderazgo para armar

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¿La desaparición de Kirchner, el principal ideólogo de la pelea con el campo, es una oportunidad para recomponer el diálogo entre el ruralismo y el Gobierno?; ¿es hora de decretar el fin de la Comisión de Enlace, hoy en crisis?

Con la muerte repentina del ex presidente Néstor Kirchner, su rival político más importante, y diferencias de criterio cada día mayores entre las entidades rurales, el sector agropecuario se encuentra ante un escenario repleto de interrogantes: ¿la desaparición de Kirchner, el principal ideólogo de la pelea con el campo, es una oportunidad para recomponer el diálogo entre el ruralismo y el Gobierno?; ¿es hora de decretar el fin de la Comisión de Enlace, hoy en crisis, para recuperar el protagonismo individual de las entidades?; ¿quién, en ese caso, deberá asumir la voz cantante en el liderazgo rural?.

Estos interrogantes fueron planteados por LA NACION a cinco expertos de diferentes diferentes áreas: el abogado Juan Pedro Merbilhaá, ex presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap); el investigador del Conicet Osvaldo Barsky; los analistas Sergio Berensztein y Rosendo Fraga; el politólogo de la Universidad Di Tella, Carlos Gervasoni, y el presidente de la Fundación Despertar, Eduardo Bunge. Las opiniones fueron heterogéneas: mientras que los expertos no relacionados directamente al sector no ven como algo negativo el fin de la Comisión de Enlace y el surgimiento de nuevas caras, para los referentes vinculados con el agro la separación de las entidades restaría fuerza al reclamo del campo.

En este contexto, la primera cuestión planteada fue si el fallecimiento de Néstor Kirchner puede implicar la salida del campo del terreno de la eterna confrontación y la llegada de una nueva etapa de diálogo. "Yo siempre soy partidario del diálogo y entiendo que el nuevo escenario abre una buena oportunidad para el campo y el Gobierno", resumió Bunge.

Para Berensztein y Gervasoni la realidad es diferente, porque en primer lugar la relación campo-Gobierno no puede encasillarse en términos de confrontación-diálogo. "No hay confrontación, más bien una especie de inercia buscada por el Gobierno, que para eso bajó los decibeles del conflicto, hizo concesiones y hasta puso al frente un hombre muy negociador en el Ministerio de Agricultura, Julián Domínguez", dijo Berensztein. "No creo que la muerte de Kirchner cambie el panorama de la relación Gobierno-campo. Con el ex presidente en vida ya se habían tendido líneas de acercamiento al campo. En los meses anteriores al fallecimiento no había un nivel de confrontación alto de ninguna de las dos partes", apuntó Gervasoni.

Claro que la tranquilidad no implica diálogo ni logros concretos. "El Gobierno no da señales de haber modificado su estrategia de fondo. El Gobierno no va a ceder nada, menos con estos precios", dijo Berensztein.

Por otro lado, en el contexto de las disputas en la Comisión de Enlace, donde la división entre Federación Agraria y el resto de las entidades es cada día más fuerte, otra de las cuestiones tratadas fue qué pasaría si se rompiese la unidad del campo.

"La Comisión de Enlace apareció varias veces frente a conflictos extremos. La salida de la sequía, la suba de los precios y una actitud más moderada del Gobierno descomprimieron la tensión y opacaron las acciones posibles de la agrupación. La Comisión no es una institución y, por ende, puede quedar congelada o desaparecer sin que sea relevante", analizó Barsky.

"Sin duda, el sector alcanzó su mayor nivel de efectividad cuando logró coordinar la acción de las cuatro entidades. Si dejan de actuar juntas perderán peso, pero hay que tener presente que el protagonismo de 2008 fue más la excepción que la regla, porque es excepcional que un tema de campo ocupe el centro de la agenda y que entidades que representan productores de diverso tipo actúen unidas. Quizá sea lógico que haya habido unidad cuando un interés de la mayoría estaba amenazado y que se vuelva al accionar separado, ahora que el tema dejó el centro de la agenda", analizó Gervasoni.

Entre los referentes vinculados al campo, la visión acerca de una virtual disolución de la agrupación es bien diferente. "La Comisión es el polo aglutinador de poder del sector, el evento simbólico y fáctico que muestra el poder del agro; ergo, no hay que dejar que se desarme", dijo Bunge.

Para Merbilhaá, aunque todo indica que quien más se quiere diferenciar del grupo es la Federación Agraria, las divisiones están reservadas a la cúpula. "Entre los dirigentes intermedios del interior de las entidades hay cada vez más interacción, pues estando más lejos de las ambiciones personales y más cerca de los productores, las viejas diferencias ideológicas resultan obsoletas", explicó.

Berensztein y Fraga resaltaron, cada uno por su lado, que la posibilidad de supervivencia de la Comisión de Enlace radica en lograr una mayor profesionalización o instalar una agenda de temas a largo plazo. "La pregunta es si el sector quiere una representación de intereses de acuerdo con la magnitud de su importancia en la economía nacional, y yo creo que el campo no lo está buscando. El campo siempre estuvo subrepresentado. Hay que ver si la Comisión de Enlace es quien puede y debe representar los intereses del agro. Si así lo fuera, es hora de profesionalizar su conducción", dijo Berensztein.

"Para 2011, el desafío de la Comisión de Enlace es desarrollar un proyecto de largo plazo para el sector, que pueda ser presentado a las distintas opciones electorales. El campo puede definir la elección, dado que puede manejar un 15% de los votos. El desafío es que su peso político no se diluya frente a la elección", dijo Fraga.

En cuanto a las chances del campo de cara al año electoral, los expertos marcaron que los ruralistas aún tienen buenas chances para competir, pese a que no tienen la misma visibilidad que en 2009. "El tránsito a la política es complejo y requiere la integración a partidos que tienen su propia dinámica, pero será imposible para cualquier proyecto político ignorar el peso del sector", dijo Barsky.

Para Gervasoni, el campo tiene menos posibilidades que en 2009, lo que haría pensar que habrá menos legisladores del campo elegidos en 2011 que en 2009. "Sin embargo, no debe perderse de vista que, dado el gran peso del campo, éste está débilmente representado en el Congreso y en las legislaturas. Quizá no vuelva la época de oro de 2009, pero definitivamente el sector tiene potencial para crecer electoralmente", destacó Gervasoni.

Restan largos once meses hasta la llegada de un nuevo gobierno. El destino dirá si, al calor de la contienda electoral, la dirigencia actual se fortalecerá y superará sus diferencias, o caerá y se reencarnará en nuevos líderes para el sector.

Claves

Futuro incierto. Aunque con la inesperada muerte de Néstor Kirchner desapareció el rival más importante del sector, los expertos no creen que la relación campo-Gobierno mejore en el corto plazo.

Jaque a la Comisión. La Comisión de Enlace está sumergida en peleas internas, marcadas por el malestar que genera a las otras entidades la cercanía de Federación Agraria al Gobierno.

La seducción de Domínguez. Todos señalan al ministro de Agricultura, Julián Domínguez, como el hombre clave a la hora de bajar los decibeles al conflicto y diluir el poder de la Comisión de Enlace, con continuos acercamientos a la Federación Agraria.

Ruptura. Mientras que en el sector agropecuario se considera que la ruptura de la unidad de las entidades sería negativa, los analistas políticos, que no descartan la disolución de la Comisión, no le asignan demasiado impacto a este hecho.

Mercedes Colombres - LA NACION

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