El clima

Un nuevo escenario para "La Niña"

Actualidad
Las observaciones en el Pacífico Ecuatorial confirman anomalías. Esto genera en nuestra zona, la mayoría de las veces, una disminución de las precipitaciones, con respecto a los promedios esperados, en el trimestre octubre-diciembre.

A comienzos de junio, comentábamos sobre "El Niño" récord registrado durante la primavera 2006 y el verano 2007. Hoy nos ocuparemos del fenómeno opuesto: "La Niña", pues las aguas frías (por debajo de lo normal) del Pacífico ecuatorial nos confirman una nueva manifestación de esta anomalía climática en el corriente año.

Esto genera en nuestra zona, la mayoría de las veces, una disminución de las precipitaciones, con respecto a los promedios esperados, en el trimestre octubre-diciembre.

Este análisis de los antecedentes históricos registrados desde 1934 —año de instalación de nuestro Observatorio Agrometeorológico— a la fecha tiene como finalidad adelantar los posibles escenarios pluviométricos durante la época de incidencia del fenómeno.

Antes de ello, creemos oportuno comentar que en climatología es casi un imposible encontrar en la vida del hombre que un determinado proceso atmosférico se repita con iguales características. No obstante, la historia del tiempo entrega pautas y límites que permiten orientar hacia el posible comportamiento futuro de un evento ocasional como lo es en este caso La Niña. Este es nuestro horizonte y nuestro riesgo.

Que en un mismo año ocurran ambos procesos climáticos, como en esta oportunidad, no es excepcional. Ya se produjeron en los períodos 1941/42, 1943/44, 1953/54, 1963/64, 1972/73 y 1997/98.

En los últimos 74 años se han registrado 16 sucesos. En sólo dos de ellos (12%) —1967 y 1971— las lluvias del trimestre fueron superiores a las normales; mientras que en el 88 % restante fueron menores. Recordemos que el promedio histórico (1934-2006) para el período octubre-diciembre es de 335,5 mm.

A excepción de los eventos años 1949 y 1975, con registros pluviométricos para octubre-diciembre de 153,6 mm y 103,4 mm, respectivamente (este último mínimo absoluto obtenido en la región para todos los eventos Niña), las lluvias siempre superaron el 50 % de lo normal. Si de manera adicional a esto le sumamos que el promedio de milímetros precipitados en los 16 sucesos alcanza a 236,2 —lo que representa el 70 % de la media histórica 335, mm)— permite expresar que, en general, los efectos de esta adversidad climática tienden a ser moderados en nuestra región.

Más aún, si consideramos sólo los años con ambas anomalías, comentados anteriormente, el promedio de las lluvias de los seis procesos es de 231,4 mm, con extremos que oscilan entre un mínimo de 174,9 mm (1964) (más del 50% de lo normal) y un máximo de 270,0 mm. Esta conducta pluviométrica sería menos problemática para la producción agropecuaria dependiente de las lluvias y contribuye a que sigamos siendo optimistas.

Un análisis del régimen de precipitaciones desde el inicio de nuestro Observatorio a la fecha, nos muestra que desde 1970 en adelante comienza en la zona un período de mayores lluvias, que —según el Ing. Agr. César Rebella, director del Instituto de Clima y Agua de Castelar— finalizaría en 2020. Si tomamos sólo los eventos registrados durante este tiempo —siete en total— y observamos sus comportamientos, comprobamos que a excepción de lo sucedido en 1975, valor histórico más bajo de todos los procesos desarrollados en el área, el promedio de lluvias del trimestre octubre - diciembre en los seis restantes totalizan 276,1 mm.

La probabilidad de que se repita un valor similar al mínimo en el corriente año es muy baja. Los antecedentes nos permiten esperar que el comportamiento de las lluvias no genere condiciones hídricas extremas durante el último trimestre del año en curso.

José Humberto Saluso - Responsable del Observatorio Agrometeorológico del INTA Paraná

Publicado en El Diario

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