El tractorazo que comenzó este lunes a partir de las cinco de la mañana como expresión de la protesta agropecuaria tuvo un condimento más: la presencia por la tarde de grupos numerosos de vecinos de la capital entrerriana, que adhirieron al reclamo del campo haciendo efectúiando un cacerolazo.
Todo comenzó bien temprano. Una gran cantidad de productores agropecuarios a bordo de su tractores, en un número estimado de casi 300 unidades, ocupó literalmente el Centro Cívico de Paraná, estacionando los vehículos en las veredas que rodean a la sede gubernamental.
Desde las primeras horas del día, y mediante las sucesivas entrevistas concedidas a los medios, los dirigentes ratificaron que no abandonarían la protesta - que sigue con el corte en la zona del Túnel- hasta tanto fueran recibidos por el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri.
Este objetivo no se pudo concretar, en principio porque el mandatario estuvo en la ciudad de Buenos Aires, donde fue recibido por Florencio Randazzo, ministro del Interior; y luego, por la posición oficial, expresada por el ministro de Gobierno provincial, adán Bahl, que exijió el fin de "la protesta y la intimidación" para dialogar.