El conflicto

Tensión antes de la reunión con el agro

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La ministra de la Producción recibirá a los ruralistas a las 14. El Gobierno acusó al agro de querer "dinamitar el diálogo". En la antesala, críticas entre ambos sectores y la toma de un banco por parte del dirigente Alfredo De Angeli.

El pacto implícito de no agresión duró poco entre el Gobierno y el campo. En las horas previas a la reunión que hoy mantendrá la administración kirchnerista con los dirigentes agropecuarios, el clima volvió a ser de alta tensión con críticas entre ambos sectores y la toma de un banco por parte del ruralista Alfredo De Angeli.

A tal punto se caldearon los ánimos que, al caer la noche, el Gobierno debió confirmar el encuentro de hoy por medio del ministro del Interior, Florencio Randazzo, que tras ratificar la convocatoria acusó al agro de querer "dinamitar el diálogo" con la protesta que encabezó De Angelis en el Nuevo Banco de Entre Ríos.

La Presidenta también envió un mensaje al campo. Aunque no lo nombró, reiteró que "los que más tienen deben contribuir a sostener a quienes menos poseen", durante un acto que encabezó anoche en Catamarca. Además, insistió en que le gustaría que ningún argentino pagara impuestos, pero sostuvo que "en economía es imposible hacer milagros".

"De esa manera se logra la paz social. Cuando sólo se cuidan los intereses de quienes más tienen se termina como en 2001, reprimiendo al pueblo y con muerte", vaticinó la jefa del Estado, y pidió que la ayuden a mantener el modelo kirchnerista.

Randazzo sostuvo que no existe ningún tema "tabú" para la discusión, aunque anticipó que el Gobierno rechazará una rebaja en las retenciones a la soja. "Tenemos posiciones definidas", sostuvo el funcionario, que envió duras advertencias al campo previo al encuentro, por orden de la presidenta Cristina Kirchner.

"Aspiramos a que sea una buena reunión, siempre que los dirigentes de las entidades agropecuarias se comporten como tales", reclamó el ministro en declaraciones a Radio Mitre. Además, volvió a cuestionar que los presidentes de las entidades agrarias critiquen el rumbo económico del Gobierno y se quejó nuevamente por el tono de los discursos de los ruralistas el viernes pasado, en el acto en Leones, Córdoba. "Así son dirigentes de la oposición política que deben conformar listas y presentarse en octubre", planteó el ministro, en referencia a las próximas elecciones legislativas.

El Gobierno había ensayado una suerte de silencio autoimpuesto, previamente al encuentro que encabezará la ministra de la Producción, Débora Giorgi, hoy, a las 14. Pero la desconfianza de los ruralistas y la protesta de De Angeli en la localidad de Hasenkamp obligaron a la Casa Rosada a plasmar con dureza la posición oficial.

Según resaltaron ayer fuentes oficiales, el Gobierno tiene previsto presentar una propuesta concreta al campo. La base, en la que trabajó Giorgi junto con el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, es el borrador de las ya famosas reuniones secretas entre el ministro de Planificación, Julio De Vido, y el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati. En Balcarce 50 confiesan, a diferencia de las frustradas negociaciones del año pasado, que esta vez hay intención de acordar. Lo cierto es que las retenciones a la soja serán el límite que impondrá la Casa Rosada y en el campo son pocos los que convalidan el borrador de De Vido.

El argumento que ayer esgrimió Randazzo es el que planteará hoy Giorgi si una rebaja en el impuesto a las exportaciones de la oleaginosa vuelve sobre la mesa de debate. "Suspender las retenciones a la soja implica un costo fiscal de 15.800 millones de pesos", planteó el ministro, y chicaneó: "Sacarlas significaría dejar de darles aumento a los jubilados o dejar de dar asistencia social a los argentinos que todavía no tienen trabajo, pagarles menos a los hombres de la seguridad e, incluso, pagarles menos a los maestros."

Las mayores trabas no sólo están puestas en las retenciones. El campo insistirá en reclamar la liberalización de las exportaciones de leche y carne, una propuesta en la que el Gobierno no tiene previsto ceder, al menos en la primera reunión.

En lo único que el matrimonio Kirchner está dispuesto a acordar es en agilizar los requerimientos para exportar. En los despachos oficiales prometen activar los trámites, pero se niegan a liberar los productos.

El Gobierno ofrecerá, además, una rebaja en las retenciones para productos de las economías regionales, como algodón, tabaco, frutas, y beneficios para los productores de trigo. Esto entusiasmó al campo.

Fuente: Mariana Verón - La Nación

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