Para la próxima campaña

Temen que falte un fertilizante clave

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Por la falta de gas, podrían escasear entre 150.000 y 300.000 toneladas de urea granulada, un fertilizante clave para el trigo y el maíz, durante la próxima siembra gruesa.

El dato fue confirmado por una fuente oficial, que señaló que el Gobierno está estudiando alternativas para paliar ese faltante y no se descarta facilitar la importación del producto.

La principal planta productora de este nutriente -básicamente gas transformado en nitrógeno- está en Bahía Blanca y pertenece a la firma Profertil. Estuvo paralizada los últimos 15 días por el corte del suministro decidido por el Gobierno para no desabastecer la demanda domiciliario. Durante estas dos semanas se dejaron de fabricar casi 60.000 toneladas del producto, lo que implicaría un lucro cesante superior a 1,5 millones de dólares.

El trigo y el maíz son los dos cultivos que más demanda tienen de este insumo, que también se utiliza en economías regionales como la caña de azúcar y el arroz, y en la implantación de verdeos de invierno y verano, e incluso, para la soja.

Para la siembra de trigo, que se está realizando actualmente con un avance del 40% sobre la superficie estimada, no habría desabastecimiento porque el mercado tiene stock suficiente. Así lo confirmaron fuentes oficiales y del mercado, aunque algunos productores vienen denunciando faltantes en distintos puntos del país. Según pudo saber LA NACION, Profertil le habría pedido al Gobierno precisiones acerca de la cantidad de gas que le entregarán en el futuro para poder planificar la producción y no incurrir en los sobrecostos que implica parar y retomar la producción. De hecho, es la tercera vez que la compañía se queda sin suministro de gas, su principal insumo.

La industria, a la que le restablecieron el servicio el lunes pasado, volverá a entregar urea granulada hoy. Después de cada puesta en marcha, la planta tarda 70 horas en recuperar su régimen de producción.

Profertil tiene una capacidad de producción de 3500 toneladas diarias del fertilizante. En su momento, la empresa -propiedad de la española Repsol YPF y de la canadiense Agrium- acordó con el Gobierno mantener el precio de la tonelada del producto a US$ 300 hasta agosto próximo.

Según una estimación del Instituto de Estudios Económicos (IEE) de la Sociedad Rural Argentina, en promedio, se utilizan 150 kilos de urea granulada por cada hectárea implantada de trigo. "Con eso se repone el nitrógeno que el cultivo extrae del suelo, se mejora la cantidad de proteína y se logran mayores rendimientos", explicó Ernesto Ambrosetti, economista jefe del IEE.

El 70% de todo el fertilizante que demanda la producción del cereal, unas 900.000 toneladas, corresponde a urea granulada. Profertil es la principal proveedora de este producto, y su participación de mercado alcanza el 75 por ciento.

En el Gobierno no se descarta reducir los aranceles de importación, aunque eso no solucionaría el faltante porque los valores internacionales del producto superan los US$ 430 por tonelada. De hecho, liberar el precio de la urea granulada sigue fuera de los planes oficiales por el fuerte impacto que eso tendría sobre los costos del campo. Sólo para el caso del trigo, haría crecer los gastos de producción entre el 3 y el 8 por ciento.

Mientras se busca una solución para los problemas de abastecimiento, el Gobierno también empezó a estudiar cómo se renovará el acuerdo de precios con Profertil. A pesar de que la empresa cumplió con el precio máximo a la salida de planta, ese valor no llegó totalmente al productor porque en la cadena de comercialización se registraron aumentos. En algunos lugares se llegó a pagar hasta US$ 360 la tonelada. Por eso se prevé que un nuevo acuerdo incluya también a los distribuidores del nutriente.

Según las estimaciones, la superficie cubierta en la próxima campaña gruesa crecería fuertemente. Por la alta demanda mundial para la producción de biocumbustibles, la implantación de maíz aumentaría entre el 20 y el 30 por ciento. La soja mantendría su superficie, en unas 16 millones de hectáreas.

Algunos analistas ya prevén un menor ritmo de crecimiento para la producción agrícola local, afectada por la falta de insumos fundamentales como fertilizantes y combustibles.

Fuente: La Nación

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