Pocas veces se vieron, a lo largo del enfrentamiento entre el campo y el Gobierno, opiniones compartidas entre representantes de frigoríficos, sindicatos y consignatarios. Pero ayer por la tarde todos coincidieron en algo: esta semana podrían producirse serios faltantes en la oferta de carne.
El debate fue planteado por el directivo de un frigorífico, que la semana pasada confesó a LA NACION que estaba preocupado por el abastecimiento para esta semana. Y aunque muchos de sus pares lo negaron, el comentario fue suficiente para que otros eslabones de la cadena confirmaran el temor.
"Aunque lo nieguen, la amenaza está. En mi planta no faenamos miércoles, jueves ni sábado, y no faenaremos mañana (por hoy). Estamos juntando hacienda para ver si empezamos el martes. No tengo una estadística ni un sondeo, pero se sabe. Y no hay nada que indique que esto haya cambiado. Va a haber faltantes", estimó el ejecutivo.
Con él coincidió Silvio Etchehun, del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Carne de Buenos Aires (Sicgba), que agremia a unos 18.000 trabajadores. "Carne en general no va a faltar, pero sí muchos cortes, y no se respetarán los precios de referencia. Los cortes populares están un 18% arriba de los precios oficiales, y los caros, un 25% más", estimó Etchehun.
Para el Sicgba, la paralización de Liniers tiene una consecuencia concreta: los operarios están de licencia desde el miércoles pasado, situación que puede durar hasta el miércoles, si se logra normalizar Liniers, o el lunes próximo. "La licencia implica cobrar horas de garantía, el 50% de lo normal. Cobraremos $ 160 menos, el 12% del sueldo", explicó Etchehun.
En Liniers también vislumbran problemas aun cuando el paro termine hoy, porque no se esperan buenos ingresos hasta el miércoles, y sólo de categorías inferiores. "El productor chico, el que necesita vender, va a vender, porque tiene hacienda de diferentes categorías y sólo puede colocarla en Liniers, porque no puede armar una oferta homogénea para vender en ventas directas. El Gobierno no entiende que, interviniendo Liniers, afecta al productor chico, que manda no más de 100 animales por año, y que representa al 80% del total de los remitentes (13.600)", explicó un consignatario.
Al cierre de esta edición, por las dársenas de Liniers llegaron unas 1370 cabezas de ganado en 30 camiones, y se esperaba para hoy una entrada total de 2500 vaquillonas y novillos, un número cercano a la entrada normal de un domingo por la noche. El mayor remitente fue, otra vez, el Ejército.