Marzo debió haber sido el mes de un fuerte arranque de recomposición de nuestros magros valores conseguidos por fabricar una docena de huevos para consumo, pero no lo hemos podido conseguir ni siquiera en parte. Algo grave nos está pasando.
El principal insumo de nuestro costo de alimentos balanceados, el maíz, cotiza en U$S 268,00 = $ 1.085,00 menos el valor de las retenciones.
Otro insumo de importancia de ese mismo costo de alimentos, la soja, cotiza en U$S 496,00 = $ 2.008,00 menos el valor de las retenciones.
El costo del alimento balanceado para ponedoras en promedio es de U$S 0,27 = $ 1,08 + IVA = $ 1,31 más inmovilización o valor financiero.
El incremento de los costos de energía, costos de flete, costos impositivos, envases, y costos laborales más leyes sociales, entre otros, ha profundizado el pozo.
Hoy los precios sectoriales deberían ser:
1 - El precio del alimento balanceado de $ 1,080 + IVA $ 1,310 la tonelada.
2 - El precio de la docena de huevos frescos para consumo debería ser de un piso de: $ 4,30 la caja de 30 docenas de $ 129,00 en granja.
El ideal $ 5,03 la caja de 30 docenas de $ 150,00 distribuido en punto de venta.
Que ocurrió. En el último año fuimos arrastrados por la fuerte inversión que se viene dando en nuevas y más instalaciones; nuevas granjas, nuevos galpones, nuevas instalaciones, mejora genética.
Y también por el importante crecimiento realizado en inversiones de instalaciones y en el alojamiento de aves productivas han dado un nuevo perfil de la oferta para el mercado interno y mucho más para la exportación planificada. Esta última con un incremento interanual de mucha importancia, fundada en la radicación de nuevas y modernas plantas de procesados de huevos, más la ampliación de las existentes, daba a la actividad ovoindustrial un nuevo perfil, de mucho mayor volumen y calidad, que fortalecería la penetración de los productos argentinos en el mundo.
Hay que reconocer la realidad del mercado internacional que, por distintos factores, se encuentra con una oferta excedente y con precios en baja, que nada tienen que ver con la realidad de los denominados commodities en la jerga mundial.
Y saber que el tren de la demanda de bienes para consumo sigue en marcha a nivel mundial.
Ante este cuadro sintético de situación debemos tomar medidas:
1. Reconocer el nuevo panorama de una oferta sustancialmente importante, para el pleno abastecimiento del mercado interno y de sustentabilidad de las exportaciones.
2. Actuar en función de realidades del mercado: 10 % de lo producido con destino a las fábricas industriales, al precio que el mercado internacional les permita pagar, hasta que en el mismo se produzca el cambio que todos esperan de una mejora importante de la demanda.
3. Considerar una política de precios de sustentabilidad del negocio, donde jueguen los costos de producción descriptos anteriormente, los costos de distribución de granja a punto de venta, los costos fiscales de IVA en el precio final y una rentabilidad esperada de un 7 a un 10 por ciento.
4. Por lo tanto los valores de transacción en el mercado interno debería ser:
El precio de una docena de huevos en granja de $ 4,30, de donde la caja de 30 docenas sería de $ 129,00.
El precio de una docena de huevos distribuida de $ 5,03, de donde la caja de 30 docenas sería de $ 150,00.
Recomendación. Me parece de fundamental importancia remarcar que las transacciones deben realizarse como establece la ley, es decir con IVA incluido, ya que jamás las dificultades de la falta de rentabilidad deben ponernos en el umbral del mercado negro.
Creo que lo aquí descripto merece nuestra principal atención, con la finalidad de recomponer nuestra fábrica perfecta.
Recuperemos nuestras convicciones, que nos han llevado a la inversión permanente para abastecer un mercado en donde se presenta una opción importante: “subir el consumo”, objetivo de políticas de Estado, para muchos productos, pero fundamentalmente para el huevo uno de los productos más sanos y nobles que dispone el hombre.
Por eso invito mis colegas a reflexionar y actuar de inmediato, ya que advierto una profunda desazón en el campo productivo y una falta de claridad para salir de este encierro.
Héctor Motta