El paro por tiempo indeterminado de los prácticos, pilotos y baqueanos, en rechazo al Decreto 690/2026 del Gobierno nacional, paralizó el ingreso y la salida de buques en los principales puertos del país. La situación encendió las alarmas en la cadena agroexportadora, por donde se canaliza cerca del 80% de las exportaciones de granos, harinas y aceites.
La medida de fuerza comenzó luego de la publicación del decreto que modifica el régimen de practicaje y pilotaje vigente desde hace más de tres décadas. Los profesionales consideran que la nueva normativa afecta las condiciones de ejercicio de la actividad y pone en riesgo la seguridad de la navegación, mientras que el Gobierno sostiene que busca reducir costos logísticos, promover la competencia y eliminar regulaciones que encarecen el comercio exterior.
El decreto reemplaza el régimen establecido en 1991 e introduce una profunda reforma del sistema de practicaje y pilotaje. Entre los principales cambios, crea un registro abierto de prácticos habilitados administrado por la Prefectura Naval Argentina, elimina restricciones para el ingreso de nuevos profesionales, habilita a los usuarios a contratar libremente el servicio y dispone que la Agencia Nacional de Puertos y Navegación establezca tarifas máximas para la prestación. Además, flexibiliza algunos requisitos operativos y prevé mecanismos excepcionales para garantizar la continuidad del servicio cuando existan interrupciones. Para el Gobierno, la reforma apunta a reducir el denominado "costo argentino". El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, sostuvo que el sistema vigente generaba costos muy superiores a los observados en otros puertos del mundo y constituía una barrera para la competitividad del comercio exterior.
La respuesta de los prácticos fue un cese total de actividades que mantiene paralizada la operatoria portuaria. El Centro de Navegación informó que existen al menos 140 buques pendientes de recibir el servicio de practicaje, mientras continúan acumulándose embarcaciones programadas para ingresar o salir de la Vía Navegable Troncal. La entidad advirtió además que algunas operaciones comenzaron a ser redireccionadas hacia Montevideo y puertos del sur de Brasil, con el consecuente riesgo de perder cargas y operaciones logísticas recuperadas por la Argentina durante los últimos años. El Centro alertó que la continuidad del conflicto podría provocar pérdidas millonarias, incumplimientos de contratos internacionales, mayores costos para toda la cadena logística y problemas de almacenamiento en plantas industriales que continúan recibiendo producción sin poder embarcarla.
El conflicto golpea especialmente al Gran Rosario, donde se concentra el principal complejo agroexportador del país. Desde esta región se despacha alrededor del 80% de los granos, harinas y aceites vegetales que exporta la Argentina, por lo que cualquier interrupción en la navegación repercute inmediatamente sobre la logística del comercio exterior y el ingreso de divisas.
Las consecuencias del paro no se limitan al sector agrícola. La Cámara Argentina de Energía advirtió que la falta de prácticos mantiene interrumpidas las operaciones en terminales estratégicas como Campana, Dock Sud, Bahía Blanca, Arroyo Seco y San Lorenzo, lo que podría afectar el abastecimiento de combustibles si el conflicto se prolonga.
Mientras la Prefectura Naval Argentina intimó a los prácticos a retomar la prestación del servicio y el Gobierno manifestó su disposición a abrir una mesa de diálogo, los representantes del sector condicionaron cualquier negociación a la suspensión o derogación del Decreto 690/2026. Sin un acuerdo a la vista, el comercio exterior argentino continúa operando con fuertes restricciones en un momento clave para las exportaciones agroindustriales, en plena campaña comercial y con el complejo cerealero-oleaginoso como principal generador de divisas del país.
Fuente: Revista Chacra