“Hay que resolver esto porque estamos quedando pésimo”. “Es tan serio lo que ocurrió que está en juego el honor de la institución”. A ambas frases recurrió ayer que el presidente de la Cámara Arbitral de Rosario, Fernando Rivero, durante una áspera reunión plenaria de la entidad donde se revisó lo actuado la semana pasada cuando se comunicaron precios indicativos de la soja $30 más bajos de los cotizados en los mercados generando fuertes críticas de sectores de la producción y el comercio.
¿Qué fue lo que ocurrió? El viernes, cuando los camaristas se juntaron para establecer los precios de Pizarra correspondientes al día jueves coincidieron en que no hubo volumen negociado y por eso la dejaron “sin cotización”. Pero como la Cámara tiene que dar un “precio indicativo” (no es público) para quienes lo necesitan para cerrar contratos ese día (operaciones a fijar, alquileres de campo) definió que el jueves la soja cotizó $1.230, cuando ese día hubo valores en la banda de los $1.250 a $1.280.
El precio que salió que por lo bajo a pedir de los exportadores pero avalado por los camaristas corredores (de la firma Campos Argentinos) y productores- generó tanto malestar en el recinto de la Bolsa que el viernes, en vísperas de las Fiestas, el Centro de Corredores, que canalizó el descontentó, presionó a la Cámara para una reunión de urgencia en la que se decidió parar todo y revisarlo este lunes en una nueva reunión.
Esa reunión fue ayer al mediodía y hubo amplia concurrencia de camaristas. Según relataron, la reunión fue bien áspera con varios contrapuntos entre compradores y vendedores, con exportadores actuando en bloque para evitar que se revise hacia arriba el precio como pedían corredores y productorres y hasta tuvo como ingrediente el debut en reuniones de la entidad del empresario alimenticio Federico Boglione (camarista por el lado de los semilleros con su empresa Santa Sylvina), quien fue para apoyar políticamente la postura de los que pedían que suba la Pizarra para que no pierda credibilidad.
Durante el encuentro Rivero -de quien las partes coincidieron supo llevar muy bien la reunión- no ocultó su preocupación y molestia con lo ocurrido el viernes. Es que el inesperado traspié de fin de año le jugó en contra a una gestión que supo capear muy bien las duras críticas que recibió la Pizarra con propuestas de cambios que mejoraron la representatividad de los precios.
La reunión empezó tirante. Corredores pidieron subir el precio, pero exportadores, bien en bloque, propusieron que no había razones para subir el precio.
Incluso, el representante de AFA culpó de los problemas en la definición de la Pizarra a los vendedores por no declarar las operaciones a la Cámara cuándo se lo piden los exportadores al darle un mejor precio que los abiertos, un gran verdad pero que expuesta por AFA es para la polémica ya que la cooperativa, que ayer discursivamente se paró como compradora, también es vendedora y, según la acusan, sólo declara sus precios altos (por volumen) cuando tiene fijaciones por realizar.
Llamativa también fue la posición de los molineros, ya que su directivo Federico Helman se excusó de opinar alegando que no estaba en conocimiento de lo que había ocurrido. ¿Puede un camarista ir a una reunión y decir algo así? ¿O con su postura no estaba, al fin de cuenta, dejando cancha libre a los compradores? Más aún: ¿Por qué hay en la Cámara molineros definiendo precios de la soja?
Como no hubo acuerdo sobre si había que subir o no el precio, los camaristas fueron a votación y ganó por estrecho margen la postura de cambiar los precios. Productores, corredores acopiadores, semilleristas y las cooperativas (AFA terminó votando con ellos) fueron los que pidieron los cambios quedando molestos los exportadores, siendo Solís (Cargill) uno de los más fuertes defensores de la propuesta de no innovar con lo actuado el viernes.
Con el resultado adverso, Omar Gaglianese (Dreyfus), propuso subir $1 y dejarla a $1.231. Esa propuesta, por lo exiguo del alza no cayó bien y hasta sonó como desprolija, más aún porque vino de un ex presidente de la Cámara. El Centro de Corredores, quien fue el que más movió el avispero pidiendo el alza, dijo que, acorde a los informes de cotizaciones en plaza que tienen, como mínimo tenía que ser de $1.250. Por su parte los semilleristas propusieron $1.270, quedando al final el precio indicativo en $1.260, un valor sugerido por Miguel Calvo, de la Sociedad Rural, quien en su vuelta a la Cámara- también fue de los más duros en pedir el alza para que no pierda credibilidad la Pizarra.
Precisamente, Calvo pedirá en una nueva reunión que habrá hoy que se apure con la propuesta de incluir los precios de las posiciones cortas con entrega de los mercados de futuro al cálculo de la Pizarra, un tema que ayer también se debatió como necesario para darle representatividad a los valores de la Cámara.
El tema es que Rivero quiere sacar este tema por consenso, pero los exportadores no quieren saber nada porque les inflaría los precios sobre los que hace las fijaciones. Rivero no quiere elecciones (corredores, que están a favor de incluirlos, hacen cálculos de que tienen los votos para lograrlo) y el tema se dilata para la próxima gestión, que como queda en manos de los compradores (suena Solís, de Cargill) parece difícil que apruebe un cambio que altere tantos sus negocios. El tema es delicado porque toca muchos intereses económicos porque, al incluir los valores de los términos (que son más altos que el disponible), acortaría la distancia de la Pizarra (precio al que puede acceder abiertamente todos los corredores y acopios) con los altovs valores que hoy ofrece AFA y los grandes corredores (GyT plus, Commoditie)
Lo cierto es que al definir ayer la Cámara un precio $30 más alto que el establecido el viernes quedó en blanco sobre negro las deficiencias de lo actuado por los camaristas la semana pasada, y pone en tema de debate la necesidad de, además de todos los cambios que sean necesarios incorporar para la recolección de datos, que haya un mayor compromiso, responsabilidad y profesionalidad de quienes, sobre todo del lado de productores, acopiadores y corredores, van a defender desde su sector la formación de precios representativos en la Bolsa de Rosario.
Tan serio fue el debate y el resultado de la reunión de ayer que Rivero no dudó en salir al cruce al representante de Nidera al pedirle seriedad luego de que acordado los nuevos precios indicativos esbozara una broma. Y no se equivocaba cuando decía que desprolijidades como estas,le juegan en contra a la seriedad de la Bolsa.
Fuente: Punto Biz - Mariano Galíndez