Campo inmobiliario

Sobran compradores y faltan vendedores

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Por la presión de inversores que buscan un refugio seguro para su capital, no hay campos en oferta; los precios subieron un 30% en 2005. Nunca se había restringido por un período tan prolongado.

Se podría llegar a decir que hoy por hoy no hay campos a la venta en la República Argentina. No es la primera vez que la oferta se restringe de esta forma, pero nunca lo había hecho por un período tan prolongado.

Desde los últimos meses de 2004 los campos ofrecidos para vender apenas llegan a representar una quinta parte de lo considerado normal, según arriesgan los operadores del mercado inmobiliario. "No tenemos campos para publicar", se quejan.

Las pocas hectáreas a la venta han provocado, por supuesto, que los precios se fueran a las nubes en 2005. Y allí están todavía. "El año pasado los campos subieron un 30% en promedio con respecto a 2004. Esto significa que hoy el valor de los campos está un 40% por encima del mejor precio obtenido durante la convertibilidad. Este pico en las cotizaciones se produjo entre agosto y septiembre del 98", afirma Cristian Belaustegui, presidente de Compañía Argentina de Tierras. A dólares constantes, un estudio realizado por esta inmobiliaria en una serie de 20 años, de 1985 al 2005, determina que los campos maiceros de la zona núcleo están actualmente un 60% arriba de los valores promedio, los trigueros del sur bonaerense un 70%, los campos de invernada del oeste un 80% y los de cría un 60%.

La revista Márgenes Agropecuarios analiza una serie más extendida en el tiempo, de 1977 al 2004, y compara el promedio contra los valores de noviembre de 2005. Según este trabajo, un campo maicero vale por hectárea 907 quintales de maíz contra los 306 del promedio de esos años; en los campos de invernada se necesitan 3584 kilos para comprar una hectárea contra los 1548 kilos de carne que se necesitaban en el promedio de esos años y finalmente para adquirir una hectárea de campo de cría se necesitan ahora 971 kilos en lugar de los 611 kilos necesarios según el promedio de la serie.

La revista también compara los precios actuales contra los de 1985 en valor producto. Una hectárea maicera equivalía en 1985 al valor bruto de 5,2 cosechas de 50 quintales. Hoy se requieren 10,3 cosechas de 85 quintales.

No se venden

Pero aún con estos precios récords la tentación no llega a ser suficiente como para que los dueños se desprendan de sus propiedades. Por el contrario, han restringido todavía mas la oferta de campos, retroalimentando los valores a la suba.

¿Cómo se explica este comportamiento?

En opinión de los consultados la decisión de no vender con estos precios es producto de la inseguridad y de la falta de alternativas financieras. "No saben qué hacer con la plata", sintetizan.

Los buenos precios no estarían ligados únicamente a la renta del negocio agropecuario tal como solía argumentar el ex ministro de Economía Roberto Lavagna para acallar las críticas del sector a las retenciones.

"Hoy el campo es un lugar buscado como refugio de las inversiones. Esto es fácil de entender ya que el recuerdo de la devaluación todavía es muy cercano. Los cambios en las reglas de juego se producen en nuestro país con demasiada frecuencia", opina el ingeniero Luis Clusellas Bullrich, presidente de Bullrich Campos.

Otro de los factores por tener en cuenta como gravitante para explicar la falta de oferta de campos para la venta es la situación financiera en que se encuentran los productores. "Después de la devaluación pudieron pagar sus deudas y hoy se encuentran líquidos y con una renta interesante que obtienen por el alquiler o arrendamiento. No están apurados, ni presionados por vender, y encima el mercado financiero no ofrece alternativas válidas de sustitución", añadió.

La baja tasa de interés fijada por la Reserva Federal de los Estados Unidos le quita seducción a la alternativa financiera que actualmente es menor a la renta que se puede obtener de los campos.

De hecho, en los Estados Unidos la suba en el precio de los campos que ocurrió en 2001 coincidió con una importante baja de las tasas de interés, superadas por la inflación, que impulsaron un vuelco hacia las inversiones inmobiliarias.

También la inseguridad por los ataques terroristas juega en el país del Norte un papel destacado y provoca un corrimiento de activos líquidos a bienes tangibles. Estos factores también impactaron en la suba de los valores de los inmuebles urbanos, aunque de forma mas lenta.

Apuestas para 2006

Hay una sola pregunta que interesa a los interesados en comprar o vender campos y es saber hasta cuando se podrá mantener esta situación. ¿Cambiará finalmente la tendencia durante 2006?

"La corrección de los precios de los campos se da naturalmente en los meses de abril y mayo, después de la cosecha. Recién en ese momento se podrá observar el pulso que tendrá el mercado durante este año", dice Belaustegui.

Por su parte, Luis Clusellas observa que la suba de los precios de 2005 se detuvo y se encuentran ahora en una meseta con valores estabilizados. "Estamos en una meseta de precios que se encuentran altos y muy firmes. Pero si bien es cierto que el mercado está muy demandado y poco ofertado, debemos también decir que no hay compradores compulsivos. Hoy los interesados en comprar tierras seleccionan y no se llevan cualquier cosa a cualquier precio."

Ninguno de los consultados cree que ocurran cambios en el corto plazo, pero se animan a pronósticar que en el mediano plazo esta meseta de precios tiene altas posibilidades de erosionarse.

"La presión fiscal es un factor que castiga a la renta agropecuaria y que a la larga va a tener consecuencias en los precios de los campos. Hay una larga lista de impuestos como las retenciones, el diferencial del IVA, los impuestos a las ganancias, ingresos brutos, e inmobiliario rural, y la tasa de red vial, que cuando se suman se convierten en una amenaza a la renta", advierte Clusellas.

Hoy la renta de las explotaciones estaría ente entre el 2% y el 4%.

Para los operadores de campos si en los próximos meses se perfila una menor rentabilidad del negocio agropecuario y una tasa de interés internacional más alta, ya pasó del 1,5% al 2,75%, es posible que la oferta de campos aumente y de ocurrir esto muy probablemente los precios caigan. Podría suceder entonces un rápido reacomodamiento de los precios.

Históricamente, los máximos precios de los campos se dieron en períodos sin retenciones a las exportaciones y con gobiernos que proponían una economía mas libre como el de Carlos Menem, con los ministros de economía Krieger Vasena y José Martinez de Hoz.

En este sentido, el gobierno de Néstor Kirchner sería una excepción a la regla.

Fuente: La Nación

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