Sequía: miden en 21.000 millones de dólares las pérdidas agrícolas

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Nadie sabe a ciencia cierta de dónde saldrá la plata que el agro no aportará.

Entre la ola de calor y la sequía, la Argentina perderá ingresos por unos 21.000 millones de dólares. La sentencia surge de un estudio dado a conocer desde la Fundación Mediterránea y miden también que las pérdidas granarias serán cercanas al 45%.

Juan Manuel Garzón, economista de la entidad, avisó que la producción de los cultivos de verano mas importantes caerá entre un 35% y 45% interanual. “Por la magnitud del traspié productivo, en esta campaña los resultados económicos serán negativos en muchos establecimientos agrícolas del país”, afirmó de acuerdo a una publicación divulgada desde Infocampo.

Al tomar como referencia las siete producciones más importantes –granos finos y gruesos– a precios de mercado actuales y proyectados para próximos meses, se estará reduciendo en una cifra cercana a los U$S 20.900 millones, una caída de 38% en relación al ciclo previo. Son 3,3 puntos del Producto Interno Bruto nacional que quedarán en el camino.

En este contexto, el informe señala que la generación neta de divisas asociadas a la exportación de granos y subproductos también acusará el impacto.

Si se toma el ciclo comercial de los principales cultivos, comprendido entre abril de este año y marzo 2024, el economista anticipó un ajuste de U$S 18.100 millones, un 41% menos en relación al período previo.

Según el trabajo, existen dos factores que permitirán -en parte- atenuar el golpe: las existencias de granos de fines de ciclo se reducen respecto de las del inicio (en parte, no completamente) y la harina de soja se estabiliza en un valor de exportación cercano a los U$S 500 por tonelada. Esta cotización es superior al promedio del año pasado.

En el caso de los ingresos que el Gobierno percibirá por derechos de exportación, el cálculo de Garzón señaló que en 2023 se recaudará el equivalente en pesos a U$S 5.300 millones, una caída de U$S 4.400 millones con respecto a 2022.

“El fisco seguirá recaudando una cifra muy relevante, extrayendo recursos de un sector en un año el que probablemente la mayoría de sus protagonistas tendrá pérdidas y quebrantos no menores”, explicó el economista.

Y agregó: “Esto tiene que ver con las características del impuesto que, al aplicarse sobre valor de los granos producidos, no puede distinguir si el sujeto económico gravado tiene o no capacidad de pago del impuesto”.

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